domingo, 10 de marzo de 2013

MOEBIUS: CARTELERÍA CINEMATOGRÁFICA


Hoy, día 10 de Marzo, se cumple el primer aniversario de la muerte de Jean Giraud, el genial dibujante francés también conocido como Moebius. Debido a que este vuestro blog comenzó su andadura a mediados del mes de Mayo del año pasado, con posterioridad a su fallecimiento, no tuvimos oportunidad de despedirnos apropiadamente de un creador que ha marcado época. Situación que quedará felizmente subsanada con el presente post, aunque sea con un año de retraso.

Y para recordar a Giraud, sin duda uno de los 10 dibujantes más influyentes a nivel mundial de la segunda mitad del siglo XX, vamos a centrarnos en uno de los aspectos más desconocidos de su producción artística: la dedicada a la cartelería cinematográfica. Bien conocidas son sus participaciones en el diseño de producción de grandes películas como 'Alien, el octavo pasajero', 'Blade Runner', 'Tron' o 'El Quinto Elemento', entre otras. Todos estos films, a la postre clásicos de la ciencia-ficción, hubieran resultado muy diferentes sin la participación del maestro galo.

Sin embargo, los carteles cinematográficos realizados por él son bastante menos conocidos, quizás por lo escaso de su número (apenas media docena). Ante la avalancha de homenajes dedicados a Moebius centrados en el corpus principal de su obra (los cómics), hemos decidido echar un vistazo a este aspecto marginal de su producción, acompañando cada cartel con una breve ficha del film correspondiente.

Observando los carteles de los films realizados por Giraud (entre los cuales 3 estuvieron dirigidos por su gran amigo Alejandro Jodorowsky) podemos distinguir los diferentes estilos por los que atravesó a lo largo de su carrera, y que hacen que no podamos hablar de un sólo Giraud, sino de muchos (si por algo fue conocido este autor fue por su camaleónica capacidad para cambiar de registro). Así, pasamos de las siluetas minimalistas de 'El topo' al estilo caricaturesco de 'Dos espías a lo loco', o del retrato hiperrealista de 'Tusk' al más reconocible estilo sci-fi de 'Los amos del tiempo' que caracterizara su última etapa artística, sin olvidar el estilo western de 'No tocar a la mujer blanca' que popularizara en el Teniente Blueberry.



EL TOPO

Título original: 'El topo'.
Año: 1970 (México). Western fantástico.
Director: Alejandro Jodorowsky.
Guión: Alejandro Jodorowsky.
Intérpretes: Alejandro Jodorowsky, Brontis Jodorowsky, Alfonso Arau,...
Música: Alejandro Jodorowsky.
Duración: 125 minutos.



NO TOCAR A LA MUJER BLANCA

Título original: 'Touche pas la femme blanche!'
Año: 1974 (Francia/Italia). Western surrealista.
Director: Marco Ferreri.
Guión: Rafael Azcona y Marco Ferreri.
Intérpretes: Catherine Deneuve, Marcello Mastroianni, Philippe Noiret, Ugo Tognazzi, Michel Piccoli...
Duración: 102 minutos.



DOS ESPÍAS A LO LOCO

Título original: 'S.P.Y.S'.
Año: 1974 (EE.UU.). Comedia.
Director: Irvin Kershner.
Intérpretes: Donald Sutherland, Elliot Gould, Zou Zou...
Música: Jerry Goldsmith.
Duración: 100 minutos.



TUSK

Título original: 'Tusk'.
Año: 1980 (Francia). Drama.
Director: Alejandro Jodorowsky.
Guión: Alejandro Jodorowsky y Jeffrey O'Kelly (basado en la novela de Reginald Campbell y Nicholas Niciphor 'Poo Lorn of the Elephants').
Intérpretes: Cyrille Clair, Anton Driffring, Nadar...
Duración: 119 minutos.



LOS AMOS DEL TIEMPO

Título original: 'Les maîtres du temps'.
Año: 1982 (Francia/Suiza/Alemania). Animación, Ciencia-Ficción.
Director: René Laloux.
Guión: René Laloux, Jean Giraud y Jean-Patrick Menchette (basado en la novela de Stefan Wul 'L'orphelin de Perdide').
Diseño: Jean Giraud.
Duración: 78 minutos.



SANTA SANGRE

Título original: 'Santa sangre'.
Año: 1989 (México/Italia). Terror surrealista.
Director: Alejandro Jodorowsky.
Guión: Alejandro Jodorowsky, Claudio Argento y Roberto Leoni.
Intérpretes: Alejandro Jodorowsky, Adan Jodorowsky, Teo Jodorowsky...
Duración: 119 minutos.


Por cierto, si queréis contemplar un amplísimo repaso de la obra gráfica de Jean Giraud en los cómics, os aconsejo que visitéis este post del blog Image(i)narte: el arte de la imaginación, del amigo Terraman.

miércoles, 6 de marzo de 2013

BALLAD OF A DEADMAN




Hay que ver lo en serio que se toman algunas personas el hecho de acudir disfrazadas a las convenciones de cómic que se celebran en los Estados Unidos. Aunque no soy nada partidario del cosplay, tengo que reconocer que algunos de los disfraces están muy conseguidos y trabajados, como este de Deadman realizado por un fan que llegó a ser entrevistado por la cadena norteamericana Cartoon Network. Algunos de los disfraces tienen auténtico nivel profesional, lo cual resulta doblemente meritorio al considerar que la mayoría de ellos están diseñados y realizados por los propios aficionados, en cuya confección invierten grandes cantidades de tiempo y dinero.

Personalmente, si me cruzase con este tipo de noche en un callejón oscuro, yo me 'acongojaría'. Y bastante.

domingo, 3 de marzo de 2013

NOSTALGIA MÁGICA (II):
THE NEVERENDING STORY



Me van a permitir ustedes que, en un nuevo ejercicio de ombliguismo de esos que me caracterizan (y para los que en el fondo sirven los blogs como este, no nos engañemos) eche la vista atrás y rememore una de las películas que más nostalgia produce entre la gente de mi generación, es decir, la gente que habiendo nacido en los años 70, fuimos niños durante los 80. Como ya sabrán por el título del post, se trata de 'La Historia Interminable', la adaptación cinematográfica a cargo de Wolfgang Petersen del clásico literario de Michael Ende.

The NeverEnding Story se estrenó en España en el año 1985. Por esa época yo tendría unos 7 años, y una tarde de verano, mi hermana (7 años mayor que yo) me llevó paseando de la mano -por recomendación de mis abuelos- al Cine Madrigal (situado en pleno centro de Granada, en la Carrera del Genil, también conocida por los granadinos como la Carrera de la Virgen). Íbamos a ver la película de la que todos los chavales hablaban. Recuerdo que por el camino mi hermana me aleccionaba para que, si me preguntaban en la puerta, dijese al vendedor de entradas que tenía 10 años (no sé si se acordarán ustedes, pero en aquella época se era muy estricto en los cines con las recomendaciones de edad de las películas, que se cumplían a rajatabla, y más de una vez los críos teníamos que soltar una mentira piadosa para poder tener acceso a las salas). Finalmente no tuvimos ningún problema para entrar.

El Cine Madrigal era uno de esos cines chapados a la antigua, de los que sólo exhibían una película por sesión (antes del auge de las multisalas), con una pantalla enorme, gigantesca, de las que te hacían sentir pequeño, situada sobre una especie de proscenio teatral. Una vez que se apagaron las luces y se hizo la oscuridad en la sala, dio comienzo la magia. Aunque debido a mi corta edad no llegué a comprender por completo la película, aquello no evitó que el desfile de imágenes maravillosas que se sucedían ante mi me fascinara (o incluso a ratos me aterrara, como las escenas en las que el lobo perseguía al protagonista Atreyu a través del pantano, por lo que la recomendación para niños mayores de 10 años se demostró más que acertada).

Más allá de los actuales debates cinéfilos sobre la calidad del film (es indudable que la adaptación cinematográfica no alcanza la grandeza del libro, del que solo adaptaba la primera parte), nada de eso podía importar al niño que era yo, que salió encantado del cine después de ver caracoles gigantes, dragones chinos voladores, titanes come rocas o tortugas gigantes milenarias (la entrañable Vetusta Morla).

Y no os lo vais a creer, pero la verdad es que después de verla estuve cerca de una semana tarareando el tema principal de la película (el interpretado por Limahl, que por otra parte sonaba por entonces a todas horas en la radio, en los programas de la recién nacida radio fórmula). Cierto es que de niño no comprendía ni una sola palabra de lo que decía. ¿Pero desde cuando ha evitado el idioma que nos enganchemos a una canción pegadiza?





Hoy en día el Cine Madrigal continúa abierto, sin haber apenas cambiado en todos estos años. Sigue conservando las mismas instalaciones, con la misma costumbre de colocar la cartelería de sus películas (carteles pintados a mano, arte tristemente perdido) sobre la fachada principal.

Aspecto actual (año 2010) del Cine Madrigal, en plena Carrera del Genil.

¿Y sabéis qué? Me parece maravilloso poder pasear por las calles de Granada y tener la posibilidad de decir: 'En este mismo cine, hace 30 años, pude ver tal o cual película'. Algo mágico.

Toda esta historia en plan 'batallita del abuelo Cebolleta' viene a cuento porque actualmente no todos los cines consiguen sobrevivir. Tristemente, en Granada hemos tenido que contemplar recientemente, en apenas unos días, el cierre de una de las salas más emblemáticas y queridas de la capital granadina: los Multicines Centro (antiguo Palacio del Cine).

Los Multicines cuando todavía se llamaban Palacio del Cine.

Los Multicines Centro, situados en la céntrica (valga la redundancia) calle Solarillo de Gracia, junto a la plaza que le da nombre, era una de las salas con más historia de la ciudad, con más de 4 décadas a la espalda. Un cine que había sobrevivido a todas las grandes crisis que durante este tiempo habían atravesado la mayoría de salas de cine españolas: la llegada masiva de cineclubs a principios de los años 80 (con el alquiler de cintas Beta y VHS), la posterior competencia de los primeros canales de televisión privados, la piratería y las descargas ilegales de películas en Internet, la posterior llegada de la TDT... Siempre sobreviviendo a duras penas. Incluso tuvieron que sobreponerse a un incendio en el año 2001 que arrasó por completo sus instalaciones, pese a lo cual se las apañaron para renacer de sus cenizas con más ganas y ánimos que nunca. Y siempre ofreciendo las entradas más baratas y asequibles de todas las salas de la ciudad. En ellos he tenido la posibilidad de ver decenas de películas maravillosas.

Pero a lo que no han podido sobrevivir ha sido a la última subida del IVA al 21%. Esta medida del gobierno ha supuesto el último clavo en el ataúd de un cine que ya estaba muy tocado económicamente, y cuyo cierre el pasado día 25 de Febrero ha dejado a una decena de trabajadores sin empleo, en la calle, a pesar de las medidas adoptadas por ellos. Los trabajadores de los Multicines Centro, muchos de ellos veteranos que ya estaban presentes cuando la sala abriera hace 40 años, permanecieron encerrados en la sala durante una semana como medida de presión para evitar su cierre. Lamentablemente no pudieron evitar el desalojo.


Plantilla de trabajadores encerrados en las instalaciones. Foto del Diario Ideal.

Después de tantos años, un grupo de trabajadores tan pequeño se convierte en una auténtica familia, pese a no haber lazos sanguíneos entre ellos. Desde aquí, aunque sea un pobre consuelo, todo mi apoyo y solidaridad para este grupo de gente que ha perdido su sustento en tiempos tan difíciles, en plena crisis.

Con el actual tipo impositivo del 21% de IVA para los productos culturales, este no será el último cine que cierre en España, sino el primero de muchos. Y cada vez que un cine, una sala de teatro o un museo echan el cierre, no se trata únicamente del cierre de un negocio. Con ellos se cierra una parte de nosotros mismos, de nuestra cultura y manera de ser. Con ellos se entierran nuestros sueños, y lo que es peor, se les niega la posibilidad de tenerlos a las generaciones futuras y venideras. Si la situación no cambia con celeridad, nuestra tierra se convertirá pronto en un erial cultural.

A pesar de todo, me gustaría concluir esta entrada con una imagen positiva, extraída del rico archivo fotográfico del departamento de documentación del granadino Diario Ideal. Es una foto en blanco y negro tomada en la entrada de los Multicines Centro una tarde del 12 de Agosto de 1984, cercana en el tiempo al momento en que fui a ver La Historia Interminable siendo joven. En ella un grupo de niños compran entradas para el cine (y fijaos en que las películas que se exhibían eran 'Loca Academia de Policía' o 'Los Goonies', entre otras).

Una oportunidad para recordarnos tal como éramos, antes de que los propios cines pasen pronto a ser un bello recuerdo en nuestro memoria.


viernes, 1 de marzo de 2013

EL ARTE DE JOSÉ LUIS GARCÍA-LÓPEZ (V):
LA ANÉCDOTA MOEBIUS


Que José Luis García-López es un maestro del dibujo no se le escapa a nadie. Probablemente, se trate del último gran dibujante clásico vivo, admirado como nadie por parte de sus compañeros de profesión. Siempre se ha dicho de él que es un dibujante de dibujantes, que saben reconocer en él la maestría de una manera de hacer cómics que ya se ha perdido, pero que sin embargo nunca ha sabido ganarse los favores del gran público, seducido por propuestas de dibujo más 'comerciales'.

Para ahondar en su condición de maestro admirado por los maestros, le dedicamos la siguiente entrada.

No sé si conoceréis la famosa anécdota protagonizada por Moebius (Jean Giraud) relacionada con el arte de García-López, pero si no la conocéis, ahora tenéis la oportunidad de leerla contada por uno de sus protagonistas, Andrew Helfer. Andy Helfer fue editor en DC durante los años 80, además de guionista de cómics, y en el año 2005 escribió la introducción del libro 'Modern Masters' dedicado al artista hispano-argentino. En ella revelaba al final una peculiar conversación que tuvo con el genio francés que no tiene desperdicio, y que sugiero que no os perdáis. Os dejo con sus palabras.

Caricatura de Andrew Helfer realizada por Joe Staton.

INTRODUCCIÓN

Cuando fui contratado por primera vez por DC años atrás, en 1980, fui asignado a trabajar junto a un hombre llamado Joe Orlando. Me gusta creer que nuestra relación era única: empezamos como jefe y empleado, para luego avanzar rápidamente a mentor y aprendiz, y finalmente convertirnos, en nuestra opinión al menos, en confidentes - y ante los ojos de todos los demás en ‘compañeros de fechorías’.

Recuerdo que fue el mejor de los tiempos. Trabajábamos juntos, jugábamos juntos, fumábamos demasiado juntos (yo cigarrillos, él esos pequeños y apestosos puritos con boquilla de plástico) y llegamos a confiar el uno en el otro de la manera en que los mejores amigos, o padres e hijos, hacen a menudo.

Fotografía de Joe Orlando de los años 50, cuando dibujaba
para la editorial EC Comics.

Fue en ese espíritu de confianza mutua que Joe me presentó su arma secreta. Este hombre, que como editor había descubierto algunos de los más grandes escritores y artistas de DC de los años 60 y 70, consideraba a este artista en particular como el mejor y el más valioso de todos ellos.

Joe tenía enmarcada la ilustración original de la portada de Action Comics # 500 (1) colgando de la pared de su oficina. El número presentaba el ‘matrimonio’ de Superman y Lois Lane (que llevaban deshojando la margarita cerca de veinte años) y la imagen de cubierta de Superman volando por el cielo con Lois y su velo de boda sobre el hombro quitaba el aliento.

La mencionada portada de Action Comics, la boda de Superman de Tierra 2.
Lápiz de García-López y tinta de Dick Giordano.

El artista era el arma secreta de Joe: José Luis García-López. Todos y cada uno de los editores en el negocio conocían su obra, pero pocos lo conocían en persona. Menos incluso sabían como entrar en contacto con él. Joe estaba seguro de que si la competencia pudiera contactar con García-López, intentaría robárselo por cualquier medio. Así que el número de teléfono que Joe garabateó y me pasó en un pedazo de papel de oficina de DC tenía más valor que los rubíes. ‘Quiero que trabajes con este tío’ dijo Joe en ese maravilloso tono de voz suyo, entre siniestro y guasón. ‘Sé amable’.

Llamé a casa de García-López al día siguiente. El encargo que nos habían hecho era como ninguno que hubiésemos producido nunca antes - una ‘Guía de Estilo’ que presentara imágenes de todos los grandes héroes de la casa, tanto en ‘poses estáticas’ que sirvieran de guía para nuestros productos, como en ‘poses de acción’ que pudieran ser usadas en camisetas, calzoncillos, posters e ilustraciones publicitarias. La guía de estilo supuso un enorme salto de calidad para DC, ya que hasta entonces había venido proveyendo a sus productos licenciados, hambrientos de imágenes de referencia, con unas escasas imágenes de personajes arbitrariamente seleccionadas de los cómics. La presidenta de DC Jeanette Kahn creía que al proveerles de arte original de la más alta calidad serviría para elevar la calidad de los propios productos. Fue tarea de Joe diseñar y reunir lo que se convertiría en un enorme mamotreto de ilustraciones de personajes; mi labor era ayudarle; y sobre José Luis García-López recayó la misión de dibujar enteramente las cientos de imágenes que contenían sus páginas.

Portada de la famosa 'Guía de Estilo DC' realizada por García-López.
Muchos artistas han aceptado encargos de la editorial para poder
tener la oportunidad de que les regalaran esta guía de uso interno.

Caricatura de Jeanette Kahn, realizada por Neal Adams.
Kahn fue la principal promotora de la creación de la 'Guia de Estilo DC'.

José demostró ser la elección perfecta para este, el más intensivo de los proyectos. Durante el transcurso de meses -si no años- José llenó página tras página de gloriosas imágenes, y en el proceso creó una nueva y brillante marca de identidad de los personajes DC… una identidad que definiría entonces el aspecto y la esencia del panteón de superhéroes DC, y que continúa haciéndolo aún hoy en día. Sin temor a equivocarme, la visión de José de los superhéroes DC es la visión que introdujo a millones de niños (por no mencionar a sus padres) en el universo DC -un número muy superior al de los lectores de comic books. Con el paso de los años, sus ilustraciones han aparecido en miles de productos -unas credenciales que rara vez son mencionadas pero que no deberían pasarse por alto, y que posiblemente conviertan las imágenes de José Luis en las más conocidas por el público generalista entre todos los artistas de cómic.

Ejemplo de producto de merchandising con arte de García-López:
la colección de juguetes DC 'Super Powers', de Kenner, en los 80.

Mientras trabajábamos en el proyecto de la guía de estilo, José Luis y yo nos hicimos amigos, y la fortaleza de nuestra relación no hizo más que crecer con el paso del tiempo. Con cientos de páginas de la guía de estilo tras él, José Luis estaba ansioso por volver a su trabajo en los cómics, pero quería unas bien merecidas vacaciones de los superhéroes. Por esta época Joe Orlando y su departamento de ‘Proyectos Especiales’ estaban rendidos a la Atarimanía -la primera oleada de la locura por los videojuegos que estaba barriendo el país. Estábamos produciendo una serie de revistas de cómic para Atari basados en sus cartuchos de videojuegos más populares , y en lo más alto de nuestra lista estaba una adaptación al cómic del juego de aventuras Star Raiders. José se embarcó en el proyecto, pero para cuando había completado 40 de las 120 páginas de la historia, el mercado de los videojuegos se derrumbó por completo.

Carátula del videojuego original 'Star Raiders', de Atari.

El proyecto estuvo muy cerca de morir entonces, pero le preguntaron al escritor Elliot Maggin si había alguna posibilidad de que pudiera terminar su historia en sólo 25 páginas. Todo el mundo en DC pensaba que el arte de José Luis era demasiado bueno para quedarse inédito, y Elliot pensaba igual, así que aceptó y dio lo mejor de sí mismo. José continuó dibujando y pintando, y al final Star Raiders se convirtió en la primera Novela Gráfica de DC. Aunque pocos la consideran una obra maestra literaria, todavía sigue siendo una auténtica gozada visual.

Adaptación al cómic de Star Raiders, publicado en España
en las páginas de la revista de ciencia-ficción '1984', de Toutain.

Otro proyecto que estaba en construcción era el de la actualización de un concepto que ya había aparecido en una serie de mini-cómics que acompañaban a algunos cartuchos de videojuegos Atari. Atari Force fue mi primera asignación como editor en solitario, y José y Gerry Conway eran el mejor equipo creativo que un editor principiante pudiera desear. El cómic estaba sentenciado desde el comienzo, ya que la marca Atari, apenas una licencia con la que ganar dinero, era el equivalente al beso de la muerte- pero el equipo perseveró, decidiendo que si íbamos a estar condenados, al menos podríamos divertirnos antes de la cancelación. Atari Force es todavía uno de los momentos editoriales de los que estoy más orgulloso, gracias a José y a su irresistible plantel de personajes.

Atari Force # 1.


Como escritor, José y yo trabajamos juntos en la miniserie de Deadman, mi primer encargo como guionista, y todavía mi favorito. Me quedé asombrado al ver como José transformaba mis confusos argumentos en una narración sin fisuras -y el original que me regaló de nuestro número uno todavía cuelga en mi sala de estar.

Portada del número 1 de la mencionada miniserie de Deadman,
uno de los mejores trabajos gráficos de García-López.

Desde entonces he trabajado con José Luis como editor en incontables proyectos, cada cual más disfrutable que el anterior. Mientras que yo ya era fan de su arte años antes de que nos conociéramos, mi respeto y admiración por él y su obra tan sólo se han incrementado con el paso de las décadas. Sospecho que mientras leamos juntos este libro, amigo lector, ambos descubriremos cosas sobre la vida de José Luis que nunca supimos -pero yo tengo el honor de tener la oportunidad única de discutir con él cada aspecto del mismo.

Una última anécdota, que me reservaba para el final de esta introducción porque no puedo recordar exactamente cuándo ocurrió, sólo que sucedió. Un día, mientras estaba sentado en mi oficina, un hombre atravesó el umbral de la puerta y se quedó mirando fijamente un punto de la pared detrás de mi, sobre mi cabeza. Aunque no nos habíamos conocido personalmente, reconocí su cara inconfundible. Era Jean Giraud, alias Moebius, y estaba contemplando un dibujo de Wonder Woman de José Luis García-López.

Fotografía de un joven Jean Giraud durante los años 70.


Ilustración de Wonder Woman realizada por García-López.

Sin pedirme permiso, se adentró en mi oficina, tras mi escritorio, hasta que se quedó inclinado enfrente del dibujo. Miraba por encima de sus gafas, situadas en la punta de su nariz, para poder tener una mejor visión del trazo. Después de un momento, se giró hacia mi.

‘Este García-López’, preguntó con un fuerte acento francés. ‘Utiliza modelos, ¿no?’

‘No’, respondí sonriendo.

‘¡Qué hijo de puta!’, murmuró Moebius.

No necesitó decir nada más. Supe enseguida que era el cumplido más grande que un artista puede dedicar a otro.

Andrew Helfer

Espero que hayáis disfrutado con las palabras de Helfer. José Luis García-López es tan bueno que un genio como Moebius no se podía creer que no utilizara modelos como referencia para sus dibujos (modelos y referencias fotográficas que, por otra parte, el artista francés sí que utilizaba en sus obras, como podéis comprobar más abajo).

Hasta la próxima.

Fotografía correspondiente al magazine de moda 'Elle' de 1988.

Dibujo realizado por Moebius en 1988 tomando como referencia la fotografía de arriba.

Notas:

(1) En esta ocasión la memoria traiciona a Andrew Helfer, puesto que la portada de Action Comics a la que se refiere no es la del número 500, sino la del número 484, correspondiente al especial 40 aniversario.

jueves, 28 de febrero de 2013

viernes, 22 de febrero de 2013

EL VENDEDOR DE HUMO - PIXAR A LA ESPAÑOLA



Aquí tenéis el cortometraje animado ganador en la reciente XXVII Edición de los Premios Goya 2013, 'El Vendedor de Humo', dirigido por Jaime Maestro y realizado por los jóvenes alumnos de la escuela valenciana de animación PrimerFrame como trabajo final de curso. Enhorabuena a todos ellos. Una muestra más del talento desbordante que hay en nuestro país, siempre ingeniándoselas para sobreponerse con esfuerzo e ilusión a la falta de medios materiales y de apoyo por parte de las instituciones. Este corto bien merece que invirtáis en él los 6 minutos que dura de principio a fin.

A fin de cuentas, la historia que cuenta 'El Vendedor de Humo' no deja de ser una acertada metáfora de los tiempos que nos está tocando vivir en España. Sin ir más lejos, me viene a la mente el bochornoso espectáculo que nos han estado ofrecido sus señorías en el reciente Debate sobre el Estado de la Nación...


miércoles, 20 de febrero de 2013

EL ARTE DE JOSÉ LUIS GARCÍA-LÓPEZ (IV):
TIME FOR LOVE # 18, CHARLTON COMICS



TIME FOR LOVE # 18 (Septiembre 1970).
Portada: Art Capello (lápiz) & Charles Nicholas (tinta).
Título: 'A Kiss to Remember' (10 páginas).
Guión: ?
Lápiz: José Luis García-López.
Tinta: José Luis García-López.
Color: ?

En 1970, unos años antes de instalarse definitivamente en Nueva York, José Luis García-López consiguió colaborar con la editorial norteamericana Charlton en una serie de historias románticas realizadas por encargo desde Argentina a través de diversas agencias (recordemos que García-López emigró a EE.UU. en 1974). Aquí tenéis una de ellas, una historia corta de 10 páginas publicada en el magazine 'Time for Love' # 18. Estas historias servirían a nuestro autor a modo de 'carta de presentación' en Norteamérica para su posterior ingreso en la editorial DC, que a la vista de su descomunal talento le abrió encantada sus puertas de par en par.

En estas páginas queda totalmente patente la influencia que dibujantes como Alex Raymond, pero sobre todo Stan Drake y su 'Juliet Jones', ejercieron sobre el dibujante hispano-argentino, tal y como él mismo comentaba en la entrada anterior dedicada a los artistas que más le impactaron durante sus años de formación. Sin duda, José Luis supo asimilar lo mejor del estilo realista de ambos maestros de las 'daily strips'.

Una vez más, estas páginas son una muestra evidente de la maestría que atesoraba un joven García-López de tan sólo 22 años, superior ya por entonces a la que muchos de sus colegas dibujantes pudieran conseguir en todos sus años de carrera profesional.

Como curiosidad, remarcar que la portada, obra de Art Capello, fue copiada y remontada por este autor a partir de 3 viñetas originales de García-López. Concretamente, el beso está tomado de la 3ª viñeta de la página 3, la fiesta de disfraces que se observa a través de la ventana, de la 2ª viñeta también de la página 3, y la mujer en primer plano que se marcha desconsolada, de la 2ª viñeta de la página 8.