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domingo, 4 de octubre de 2015

RESEÑA DE "CORTO MALTÉS:
BAJO EL SOL DE MEDIANOCHE" (2015)



Norma Editorial.
Colección Hugo Pratt.
Fecha de publicación: Octubre de 2015.
Guión: Juan Díaz Canales.
Dibujo y color: Rubén Pellejero.
Formato: Álbum en cartoné.
Tamaño: Edición en color, 22,5 x 29,7 cms.
Edición en blanco y negro, 24 x 32 cms.
Páginas: Edición en color, 96 páginas.
Edición en blanco y negro, 80 páginas.
Precio: Edición en color, 19,50 €.
Edición en blanco y negro, 24 €.

Para todos aquellos escépticos que no terminaban de ver claro el regreso de Corto Maltés, vayamos al grano... ¿Merece la pena el nuevo álbum realizado por Canales y Pellejero? La respuesta es , desde luego que , un rápido y contundente. Pero no es únicamente que merezca la pena, no... es que, personalmente, me ha encantado. Este nuevo Corto de factura hispana es una auténtica pieza magistral, una obra que nace desde ya con la etiqueta de clásico moderno de nuestra historieta. Tanto el guionista como el dibujante salen triunfadores de un envite que no resultaba nada fácil, puesto que era un reto en el que unos artistas de su prestigio y trayectoria profesional tenían poco que ganar y sí mucho que perder, a poco que hubieran cometido el más mínimo desliz. Esos son los inconvenientes de revivir un mito del cómic europeo más que un personaje. Los ojos de la crítica especializada estaban puestos sobre ellos, y no todo el mundo está capacitado para manejar semejante presión. Afortunadamente, la empresa ha llegado a buen puerto (en el caso de Corto, nunca mejor dicho) y los dos logran salir por la puerta grande después de haber toreado en la plaza más difícil de sus respectivas carreras. Palabras mayores.

En esta ocasión los autores nos devuelven al Corto más aventurero, alejado de las derivas esotéricas en las que se adentrara Hugo Pratt en sus últimas entregas de la serie. Para algunos eso no será una buena noticia, pero yo (supongo que al igual que la mayoría) siempre he preferido la primera etapa de Pratt al frente del personaje, la más netamente centrada en la aventura. Como todos ustedes sabrán ya a estas alturas, la acción transcurre en 1915, un año después de los hechos narrados en "Una balada del mar salado", primera saga publicada del marinero. Al final de dicha historia Corto y su némesis Rasputín terminaban marchándose en un velero, por lo que resulta lógico que en las primeras páginas de "Bajo el sol de medianoche" continúen estando juntos (al fin y al cabo, ¿qué sería del maltés sin el viejo Ras?), si bien, una vez finalizada la obligatoria presentación del villano en esta nueva etapa, sus caminos se separan muy pronto. El peso de Rasputín en esta nueva historia es, por lo tanto, poco menos que anecdótico.

El álbum está repleto de pequeños guiños que harán las delicias del seguidor veterano de Corto, aunque en ningún momento la inclusión de estos guiños entorpece en absoluto la lectura ni la comprensión de los hechos narrados. Por ejemplo, uno de mis favoritos es la armadura de kendo que Corto encuentra en la cabaña de Jack London en Dawson, y que trae inmediatamente a la memoria el primer encuentro del marino y el escritor en "La juventud de Corto Maltés", dentro del marco de la Guerra Ruso-Japonesa.

Desde el punto de vista artístico, la labor de Rubén Pellejero es más que sobresaliente, logrando siempre el equilibrio perfecto entre , por un lado, el respeto a la tradición y el lógico continuismo gráfico de la saga, y por otro, su visión personal como autor. El dibujante respeta todos los estilemas y los recursos visuales propios de Hugo Pratt (verbigracia, su tendencia al minimalismo en los fondos, la estructura de 4 tiras por página o esos inevitables planos frontales y laterales del protagonista que, de alguna manera, son marca registrada de la casa) pero al mismo tiempo, su representación gráfica de Corto es sutilmente distinta a la de Pratt. De hecho, si alguna palabra puede definir el trabajo de Pellejero en este álbum es precisamente esa, sutilidad. En este sentido, y aunque algunos me tachen de hereje, muy probablemente nos encontremos ante la obra mejor dibujada del personaje en su largo recorrido editorial.

Aún más destacada que la de Pellejero resulta la aportación de Juan Díaz Canales como guionista, convirtiéndose de los dos en la auténtica estrella de la función, algo que a priori pocos podían imaginar. Siguiendo la receta Pratt (es decir, con unos diálogos maravillosos y sin apenas textos de apoyo), Canales presenta una historia sólida, con mensaje ecologista incluido. Una historia monolítica, sin fisuras argumentales, tal y como requería la ocasión. Me entran escalofríos sólo de pensar en las montañas de documentación histórica que este hombre habrá tenido que manejar para reflejar correctamente un tiempo y un lugar geográfico tan marcados como el Gran Norte Americano a comienzos del siglo XX, en los albores de las expediciones árticas y en plena Primera Guerra Mundial. Como buen guionista, Canales es consciente que un personaje, por bueno que sea, no vale nada si no se mueve en un escenario atractivo y un entorno verosímil (y aún más en el caso de Corto, que en muchos casos es más un espectador de la Historia en mayúsculas que un actor en ella). Las aventuras de Corto Maltés siempre han sido la excusa perfecta para realizar viajes exóticos por la Historia del mundo. Por eso, el cuidado y el mimo puestos por el guionista en la ambientación son sencillamente exquisitos, con algunos momentos de extraordinaria brillantez. El relato del caudillo esquimal Ulkurib obsesionado con Robespierre, por ejemplo, es puro "Corazón de las Tinieblas" de Joseph Conrad (y al igual que el famoso líder jacobino, Ulkurib termina decapitado después de recibir una herida de muerte en la mandíbula que le priva de la palabra, "el arma más poderosa con la que doblegar o inflamar el espíritu de cualquiera"), mientras que la escena final del tiroteo con las prostitutas en el saloon es puro "Sin perdón" de Clint Eastwood.

Sólo espero que este álbum se venda como rosquillas, porque el trabajo de sus autores así lo merece. Les auguro a los dos una larga y exitosa carrera al frente de Corto, a poco que las ventas acompañen, como parece. Aunque por lo pronto ya hay planificada una nueva entrega de la serie, en la que incluso se rumorea que el personaje podría llegar a visitar España (no olvidemos que Corto, hijo de una gitana andaluza, se crió en Córdoba de pequeño, o eso escribió Pratt en sus "Memorias").

En cuanto a las dos ediciones publicadas por Norma, tengo que decir que, después de mucho sopesarlo, he optado por la edición en color. Sí, ya sé que los puristas de Corto prefieren leer sus aventuras en blanco y negro, y lo entiendo. Pero es que Corto fue publicado originalmente en blanco y negro, siendo sus historias coloreadas años después de su primera aparición, sin que Pratt interviniera en el color (aunque diese el visto bueno para que así se hiciera). En esta ocasión, es el propio Rubén Pellejero el que aplica el color personalmente. De alguna manera, de haber optado por la edición en blanco y negro, hubiera sentido que me perdía una parte importante del trabajo gráfico del autor. Además, de esta manera, se marca una distinción clara entre los álbumes dibujados por Pratt y los nuevos que vendrán de Canales y Pellejero. La diferencia en el precio (4 euros y medio) , así como el hecho de que la edición en color viniera acompañada de 16 páginas más con distintos extras, terminaron por decantarme definitivamente por esta opción. Aunque seguro que los muy prattianos terminarán haciéndose in extremis con las dos versiones.

Leyendo las viñetas finales de "Bajo el sol de medianoche", el lector no puede evitar tener un nudo en la garganta, una sensación extraña, mezcla de melancolía y tristeza, al verse obligado a despedir a uno de los personajes más legendarios del 9º Arte. Para muchos de nosotros un personaje fundamental en nuestras vidas, casi más un amigo que un ente de ficción. La misma sensación que debe sentir Corto cuando, tras hacer caso del sabio consejo del boxeador Frank Slavin ("No pierdas el tiempo si hay alguien esperándote, ni te calles lo que tengas que decirle... puede que luego sea demasiado tarde") viaja hasta Seattle para declararse a su amor platónico, Pandora Groovesnore (a quien conociera un año antes, en "Una balada del mar salado") sólo para descubrir que ya es demasiado tarde, puesto que está prometida con un tal Keith Murdoch... ancestro, por cierto, del magnate de las comunicaciones Rupert Murdoch.

Adiós, Corto, no tardes tanto tiempo en volver a visitarnos.

miércoles, 28 de enero de 2015

COMIC-BOOK CLASSICS PRESENTA Nº3:
JACK KIRBY UNCHAINED



COMIC IS ART LIBRARY.
Publicación sin ánimo de lucro.
Autor: Miquel Pérez Ramellat (Mo Sweat).
Fecha de aparición: Diciembre 2014 (Manresa, Barcelona).
Formato: Álbum en rústica con lomo, 110 páginas en B/N y color.
Papel: Comic Book Ivory (ideal para libros de arte e ilustración).
Primera edición: Tirada de 180 ejemplares.
Tamaño: 21x29,7 cm.
Precio: 17,50 €.

"Rosario menospreciaba las clases de Historia del Arte
desde que había descubierto que no incluían a Jack Kirby".

Laperla y Kosinski.
'Rosario y los inagotables' (2004).

Caramba, cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando estábamos reseñando el primer número de 'Comic-Book Classics Presenta' y ya tenemos aquí el tercer ejemplar de la serie, dedicado por primera vez en exclusiva y al 100% a un único autor: el gran Jack 'King' Kirby. Entre medias de ambos números apareció a mitad del año pasado el ejemplar número 2, dedicado a Alex Toth, Gene Colan y Lou Fine, y del que para su información aún quedan unas cuantas copias disponibles, por si están ustedes interesados en hacerse con él.

Mo Sweat, el autor de estos artbooks, es una de esas personas enamoradas irremediablemente del 9º Arte, de sus viñetas y de sus autores, y lo que es más, capaz de transmitir la pasión que siente por el mundo del cómic en todo lo que hace. Por supuesto, este monográfico kirbiano no iba a constituir una excepción, como no podía ser de otra manera.

Jack Kirby fue una fuerza creadora como probablemente no haya habido otra igual en toda la historia del cómic, con una inventiva y una capacidad de trabajo inmensas, arrolladoras. Una dinamo de ideas y conceptos más grandes que la vida. Por algo fue el creador gráfico máximo del Universo Marvel y, a partir de finales de los 60, de mitad del Universo DC. No en vano este hombre era conocido como 'the King of comics'. El número se centra principalmente en la etapa más 'Pop Art' de Kirby (la perteneciente a la década de los 70) aquella en la que, influenciado por la obra literaria del escritor Erich von Däniken, dio rienda suelta a su talento para la ciencia-ficción y se dedicó a concebir entidades mitológicas y divinidades cósmicas de todo tipo y pelaje.

Un buen ejemplo de lo anteriormente expuesto lo tenemos en las dos extraordinarias ilustraciones de 1970 en blanco y negro ubicadas más abajo, en las que Kirby nos ofrece su visión personal del Dios de la tradición judeocristiana, una figura masculina y barbada; en la primera lo observamos en pleno proceso de formación del universo (ayudado de sus huestes celestiales), mientras que en la segunda pieza podemos contemplar a esa misma deidad dándole la espalda al hombre, una vez que sus creaciones se han alejado de Él, corrompiéndose y abrazando la senda del mal. Dios nos castiga con su ausencia, haciendo oídos sordos ante las súplicas de la humanidad.


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O esta otra ilustración de 1980, 'Terminal of the Gods', perteneciente al abundante concept art que Kirby realizó para la película de ciencia-ficción 'Lord of Light'. Sí, ya saben, aquella película falsa cuyo rodaje iba a tener lugar en Irán y que sirvió de tapadera a la CIA para rescatar al personal de la embajada americana retenido en la famosa 'crisis de los rehenes' durante la revolución islámica liderada por el ayatolá Jomeini que acabó con el régimen del Sha. La historia se cuenta maravillosamente bien en la película de 2012 'Argo', dirigida e interpretada por Ben Affleck. Les recomiendo que, si no lo han hecho ya, le echen un vistazo urgentemente.




Algunas de las ilustraciones incluidas en este volumen son para quitar el hipo, como esta en color y a doble página. Y es que Kirby era un auténtico maestro de las 'splash pages' simples y dobles, motivo por el cual en el tomo se le dedica íntegramente un apartado a este aspecto.



'Galactic Head' (1969).

En definitiva, lo que pueden ver ustedes aquí no son más que 5 de las más de 153 ilustraciones y reproducciones de páginas originales (contadas por mí personalmente) que podrán encontrar en este número 3 de 'CBCP'. Apenas la punta del iceberg de un tomo que resulta absolutamente imprescindible para todos los amantes del buen cómic y del arte en general. Un número 3 que en esta ocasión supera su propio récord de páginas en color, llegando hasta las 62 (más de la mitad del álbum) y que además presenta el incentivo de contar en su sección de 'Tesoros Perdidos' con 2 historias de Kirby en inglés inéditas en España: la historia de terror 'The Monster' para Marvel Comics ('Chamber of Darkness' # 4, Abril 1970) y la historia romántica 'Fears of a Go-Go Girl Can Come True!', perteneciente al fallido proyecto de Kirby para DC 'Soul Love' (1971). Gracias a este ábum podrán descubrir (o confirmar, en caso de que ya lo supieran) el motivo por el cual Jack Kirby ostentaba el título y la corona de 'el Rey de los cómics'.

Para adquirir un ejemplar de 'CBCP', pueden ustedes clickar en el siguiente enlace y allí obtendrán más información al respecto.

'Comic-Book Classics Presenta' se ha convertido, con apenas 3 números en las estanterias, en la mejor colección de artbooks disponibles en nuestro mercado. Con mucha diferencia. Así que ya sabéis, conseguid uno antes de que se acaben. ¡Corred a por él, insensatos!

viernes, 23 de enero de 2015

HOMBRE DE TRAPO RECOMIENDA...
'TARZÁN' POR RUSS MANNING, DE MANUEL CALDAS


TARZÁN - PLANCHAS DOMINICALES 1 (1968 - 1969).
"La Tierra Perdida en el Tiempo".
Editorial: Libri Impressi. Colección "Cómics de Prensa".
Edición: Rústica, 64 páginas en color - Septiembre 2014.
Tamaño: 23,2 x 31,5 cm. (formato apaisado).
Traducción: Rafael Marín.
Precio: 18,50 €.

Déjenme que les cuente una pequeña anécdota con la que inaugurar esta reseña. Resulta que, durante estas pasadas fiestas navideñas, servidor de ustedes se vio forzado a guardar cama durante un par de días con motivo de un resfriado persistente, uno de esos que comienzan como un leve catarro mal curado que poco a poco se van agravando hasta que te obligan a detener tu actividad diaria por completo (sí, ya sé que es una forma asquerosa de pasar la Navidad, pero es que yo siempre he estado delicado de los pulmones, desde pequeñito). Pues bien,  en el transcurso de mi reposo obligatorio tuve oportunidad de leer algunos de los cómics que tengo en la pila de lecturas pendientes (y es que la lectura ya no me cunde como antes -¡ay!- y se me amontonan los tebeos, aunque eso es otra historia...). Una de esas obras de lectura prioritaria -y numerosas veces aplazada- eran las planchas dominicales del Tarzán de Russ Manning, en su más reciente edición a cargo de Manuel Caldas (ese benefactor de la humanidad).

Creo que comencé a leer el tebeo a eso de las 5 de la tarde, más o menos, y rápidamente me enfrasqué en las entretenidísimas aventuras selváticas del Señor de los Monos. Cuando quise acordar y levanté la cabeza de las páginas del cómic para consultar el reloj, comprobé para mi sorpresa que era la una de la mañana. ¡Nada más y nada menos! Lo que para mí fueron apenas un par de horas de lectura, en realidad habían sido 7. Se me había pasado toda la tarde en la cama en un plisplás, hasta el punto de perder la noción del tiempo y olvidarme de comer, del resfriado y del mundo entero. Es muy difícil explicar con palabras las sensaciones que uno experimenta cuando le sucede algo así, pero está claro que Einstein tenía razón y que el tiempo es sin lugar a dudas relativo, especialmente cuando uno está disfrutando.

Por eso el enfoque de esta reseña sólo puede ser puramente emocional. ¿Cuándo fue la última vez que empezaron a leer un tebeo y se quedaron totalmente absortos? Personalmente, y con total certeza, desde la niñez, en la que estas cosas me sucedían con bastante frecuencia. Después, uno se va curtiendo en mil y una lecturas diferentes, y todo suena a ya visto o leído, hasta que finalmente el sentido de la maravilla termina desapareciendo por completo, sepultado por el sentido crítico. Lo que quiero decir con esto es que el Tarzán de Russ Manning es uno de esos tebeos clásicos capaces de hacerles retroceder a ustedes a la infancia y experimentar de nuevo esa fabulosa sensación de embebimiento y olvido de uno mismo que creíamos perdida. Pura magia.

No voy a malgastar, pues, una sola  palabra loando la calidad excelsa de la restauración de las dominicales efectuada por el editor Manuel Caldas. Eso ya se ha comentado en muchas otras páginas y blogs. Digamos sencillamente que es la mejor edición de las planchas del Tarzán de Russ Manning efectuada hasta ahora en todo el mundo, superior incluso a la de la editorial norteamericana IDW.


Arriba, dominical de la edición IDW. Abajo, la edición de Manuel Caldas.


En lugar de eso, por ejemplo, voy a alabar la belleza y la sensualidad de las mujeres dibujadas por Manning, nunca suficientemente ponderada. Otros autores de cómic tienen una fama mucho mayor que la de Manning en cuanto a dibujar féminas se refiere, pero pocos pueden rivalizar con la carnalidad y el encanto de las chicas del autor californiano. Compruébenlo ustedes.

Por no hablar de la influencia artística que Manning ha tenido en el dibujo de otros grandes autores del 9º Arte, como Steve Rude. El estilo de líneas limpias y corrección anatómica de Manning está muy presente en el dibujo de Rude, algo que podrán apreciar si leen este Tarzán (y que resulta aún más evidente en 'Magnus Robot Fighter' para Gold Key, la otra gran creación de Manning, orientada a la ciencia-ficción). Es curioso lo que sucede con este autor, pero generalmente cuando se habla de Steve 'The Dude' Rude, todo el mundo menciona inmediatamente la influencia de Andrew Loomis, Alex Toth, y Jack Kirby -en ese orden- en el estilo de dibujo del creador de 'Nexus'. Y no seré yo quien niegue la mayor. Pero lo que me parece totalmente injusto es que se obvie la influencia de Manning en Rude, especialmente cuando, desde mi punto de vista, es mucho mayor que la de los otros tres autores anteriormente mencionados. Personalmente pienso que el estilo de dibujo de Rude está un 75% influenciado por el de Manning, siendo de lejos el autor más determinante en la formación de su estilo, mientras que Loomis, Toth y Kirby integran juntos el otro 25% restante. Pero estoy divagando demasiado... A fin de cuentas, esta entrada está dedicada a Manning, no a Rude.

El Manning de las planchas dominicales de Tarzán es un autor en la cúspide de su capacidad artística, en la que puede considerarse como su obra maestra, por encima de sus también estupendas tiras diarias de Tarzán en blanco y negro (publicadas igualmente de forma separada en una reciente edición por Caldas). Manning no sólo dibujaba, sino que también guionizaba y hasta se encargaba personalmente del color de las planchas (salvo esporádicas aportaciones puntuales de algunos asistentes) por lo que estamos hablando de un encargo cercano al concepto europeo de 'obra de autor'.

Lo que sí está claro es que, de los 5 grandes artistas que durante años se encargaron de adaptar las aventuras de Tarzán a las viñetas, ya sea en prensa o en formato comic-book (esto es, Hal Foster, Burne Hogarth, Joe Kubert, John Buscema y el autor que nos ocupa) las de Russ Manning son las más fieles al canon literario impuesto por su creador, Edgar Rice Burroughs. El Tarzán de Manning es el más 'burroughsiano'... y por tanto, en opinión de muchos, el mejor Tarzán de todos.

Por mi parte, poco más me queda por decir, salvo animarles a ustedes a que comprueben personalmente si los elogios que le he dedicado a esta obra son desmedidos o están justificados. Para ello, pueden adquirir su correspondiente ejemplar de Tarzán en la página web de Manuel Caldas adjunta en el siguiente enlace. Si les gustan los cómics, entonces invertir en este tebeo es comprar un poquito de felicidad. En estos tiempos, en los que los blogs dedicados al mundo del cómic comienzan a decaer y desaparecer (como sin duda sabrán) una de las pocas razones de ser de una bitácora como 'Hombre de Trapo' es la de tener la oportunidad de recomendar tebeos tan excepcionales como éste, aunque la mía no haya sido nunca una página dedicada al 100% al arte de las viñetas. Les dejo con una selección de planchas originales en inglés de las que podrán encontrar en este volumen, para que se recreen la vista con ellas.


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lunes, 28 de abril de 2014

EL AS ENEMIGO: AMOR DE GUERRA (1991)



Ediciones Zinco.
Fecha de publicación: Diciembre 1991.
Título original: 'Enemy Ace: War Idyll' (Octubre 1990).
Guión e ilustraciones: George Pratt.
Formato: Cartoné con sobrecubiertas, 128 páginas a color.
Precio: 1.975 Ptas. (11,87 €).

* Nota: Por comodidad, todas las ilustraciones del cómic presentes en este artículo están tomadas de su edición americana.

'Casi todos los jóvenes fuertes y sanos han vivido la guerra, de una u otra forma, como un primer amor; aquellos que hayan conservado la salud y parte de la juventud en la vida civil no podrán nunca olvidar aquel primer amor'.

Saki (Hector Hugh Munro) en 1915.

Uno de los mayores placeres que los coleccionistas de cómics podemos tener en nuestra vida se produce cuando finalmente somos capaces de hacernos con uno de esos tebeos que llevábamos largo tiempo buscando, pero que siempre nos había dado la espalda. Aquel número maldito que nos faltaba para completar una determinada colección y que perseguíamos desesperadamente, o aquel álbum que en su momento tuvimos en las manos y dejamos pasar por descuido o falta de dinero, y que años después, por distintos azares del destino, se convierte en un codiciado cómic de culto prácticamente inencontrable. Experiencias similares creo que nos han pasado a todos, y no exagero si digo que, de alguna manera, la alegría que se siente cuando por fin tienes el ejemplar en cuestión entre las manos es análoga a la del cazador que se cobra una pieza largamente anhelada. Sólo otro coleccionista podría entenderlo.

Todo este preámbulo viene a cuento porque hace unos días servidor de ustedes se encontraba rebuscando entre una pila enorme de tebeos en una conocida librería de viejo de Granada (evitaremos nombrarla por aquello de no hacer publicidad, solamente diré que el establecimiento ostenta el nombre de una famosa capital centro-europea cuya primera letra es la P, para más señas). Las librerías de segunda mano son el sitio ideal para encontrar material descatalogado a buen precio. Estaba ya a punto de marcharme, desilusionado después de una búsqueda exhaustiva en la que no había encontrado nada que mereciera la pena, cuando de repente lo vi. Un ejemplar en perfecto estado (y cuando digo perfecto estado, quiero decir PERFECTO ESTADO) de 'El As Enemigo: Amor de Guerra' de Ediciones Zinco. Me faltó tiempo para abalanzarme sobre él, dispuesto a que nadie me lo arrebatara. Había estado detrás de esa novela gráfica más tiempo del que podía recordar, tanto que ya hacía mucho que había perdido la esperanza de encontrarla algún día a coste razonable. Y allí estaba, delante de mí. Rápidamente le dí la vuelta para comprobar la etiqueta con el importe: 7 ridículos euros. Prácticamente la mitad del precio de venta original de 1991, 2.000 pesetas (unos 12 euros). Hoy en día, por aquello de la inflación, este álbum costaría bastante más. De hecho, en algunas conocidas librerías on-line, especializadas en material descatalogado, te piden en torno a los 40 euros por una copia de esta misma obra. Aquello era una ganga, un auténtico chollo. Sin poder creer mi buena suerte, me dirigí con celeridad al mostrador para pagar, guardé el ejemplar en el interior de una bolsa y salí pitando de allí, todavía con el temor en el cuerpo, esperando que el dependiente saliera corriendo detrás de mí para decirme que lamentablemente había habido un error con el precio y que tenía que devolver lo comprado.

Ya en mi casa, comencé a ojear el cómic con más calma, confirmando en primera persona todas las críticas favorables que había leído anteriormente en torno a esta obra. A mi cabeza acudieron entonces dos preguntas recurrentes que siempre me hago cuando compro material de segunda mano: ¿A quién habría pertenecido aquel cómic antes que a mí? Y sobre todo: ¿Por qué querría nadie deshacerse de una joya como ésa? La única respuesta convincente que se me ocurre a la segunda cuestión es por necesidad económica.

El tomo, más allá de su calidad intrínseca, es un ejemplo perfecto de lo bien que hacía las cosas una editorial pequeña como Zinco mientras gozó de los derechos de publicación de DC en nuestro país entre los 80 y los 90. Gracias a la inestimable labor de asesoramiento de gente como Sergio Pradera o Miguel G. Saavedra, la empresa barcelonesa arriesgaba publicando material minoritario como éste. Es necesario contextualizar que el mercado español de aquellas décadas no era como el actual, sino mucho más reducido, acorde con la capacidad adquisitiva de sus aficionados. Resultaba imposible editar en España todo lo que se publicaba en los USA (sigue siéndolo incluso actualmente), motivo por el cual la labor de selección y criba resultaba fundamental. Y fue en esa necesaria labor en donde Ediciones Zinco destacó sobremanera, acertando en la mayoría de las ocasiones. El único criterio válido de publicación era la calidad objetiva de las páginas a publicar. En ese sentido, si el tebeo era bueno, podías tener la entera certeza de que Zinco terminaría editándolo, y si no, es que no merecía realmente la pena. La editorial tuvo el coraje de publicar 'El As Enemigo: Amor de Guerra' principalmente porque creía en la calidad del material que publicaba. Una edición impecable en todos los aspectos técnicos, en tapa dura y capaz de aguantar el peso de los años (23) sin que el paso del tiempo afectase en nada a su encuadernado. Sinceramente, no me imagino a ECC haciendo lo mismo hoy en día.


*UN POCO DE HISTORIA*

El As Enemigo fue un personaje DC creado por el escritor Robert Kanigher y el dibujante Joe Kubert en el número 151 de 'Our Army at War' (Febrero 1965). El capitán -Rittmeister en alemán- Hans von Hammer, más conocido por las fuerzas aliadas como 'The Hammer of Hell' ('El Martillo del Infierno', en un claro juego de palabras) era un aristócrata prusiano que luchó en la Primera Guerra Mundial como piloto al servicio del Káiser. A los mandos de su triplano rojo modelo Fokker DR1, von Hammer ostentaba el récord de victorias en batallas aéreas del conflicto bélico, establecido en más de 70.

Tanto Kanigher como Kubert se inspiraron para crear a su personaje de ficción en la figura histórica real de Manfred von Richthofen, el famoso 'Barón Rojo'. Los autores nunca lo negaron. Las similitudes son varias y evidentes: ambos tenían sangre noble, ambos pilotaban un triplano Fokker DR1 y ambos ostentaban exactamente el mismo récord de victorias. La principal diferencia radicaba en que von Richthofen falleció en combate, siendo derribado en 1918, poco antes de finalizar la contienda, mientras que von Hammer sobreviviría a la conflagración hasta alcanzar la vejez.


Portada de 'DC Special' # 26 - Enemy Ace, obra de Joe Kubert (Marzo de 1977).
Tras 12 años, en este número se reeditaba la primera aventura del piloto alemán,
publicada originalmente en 'Our Army at War' # 151.

'Enemy Ace' fue un éxito inmediato entre los lectores de la época, convirtiéndose en una de las cumbres del cómic bélico de la Silver Age. Una de las claves de su triunfo radicaba en la condición de antihéroe del personaje protagonista. Hans von Hammer era un personaje atormentado, triste y solitario, de personalidad compleja y trato difícil, desgarrado entre el amor a su patria y las innumerables muertes que la guerra le obligaba a causar. Un soldado que abominaba de la guerra, pero que no dudaba en matar. Aunque más allá del deber, por encima de cualquier otra consideración, estaba su sentido del honor. El As Enemigo era un gentleman del aire, un as de las alturas que no dudaba en dar tregua y dejar huir a los enemigos malheridos, o en saludar y despedir con honores al enemigo que caía valientemente en combate. Desde la perspectiva personal de von Hammer, los combates aéreos eran duelos singulares disputados entre caballeros.

Por todo ello, y a pesar de contar la guerra desde el punto de vista alemán, la serie triunfó entre los lectores americanos, al contrario que 'Blitzkrieg', un título posterior (también con Kanigher y Kubert) ambientado en la Segunda Guerra Mundial, del que ya hemos hablado anteriormente. Los motivos para el éxito de una cabecera y el fracaso de la otra son diversos: para la mentalidad de un estadounidense medio, la Primera Guerra Mundial fue una guerra básicamente europea, cuyos motivos no entendían y de la que lo único que sabían es que se vieron obligados a participar en ella. Eso, unido al carácter noble de von Hammer, hacía muy fácil que los lectores pudieran enfatizar e identificarse con el protagonista, aunque perteneciese al bando contrario. Mientras que en el caso de Blitzkrieg, al estar protagonizada por soldados nazis, la identificación era prácticamente imposible. La Segunda Guerra Mundial fue una guerra justa (si es que alguna guerra lo es), probablemente la última guerra justa de la Historia, en tanto en cuanto el régimen nazi era sencillamente la encarnación del mal sobre la Tierra.


*EL OTRO PRATT*

George Pratt (ninguna relación con Hugo Pratt) era solamente un niño de 5 años la primera vez que un cómic protagonizado por Hans von Hammer salió a la venta. Nacido en 1960 en Beaumont (Texas), sería un amigo de infancia llamado Jim Palsin quien, unos cuantos años después, le pusiera en contacto por primera vez con los cómics del As Enemigo, e inmediatamente no pudo evitar caer fascinado ante las maravillosas aventuras y los combates aéreos del piloto alemán. Su abuelo, George H. Pratt Jr, había sido un combatiente en la Primera Guerra Mundial. Ese fue el principio de la historia de amor entre el joven Pratt y la creación de Kanigher y Kubert.

El tiempo pasó, y un Pratt con 19 años decidió trasladarse a Nueva York para estudiar dibujo y pintura en el prestigioso Pratt Institute (de nuevo, ningún parentesco entre nuestro autor y el fundador de dicha institución). En la capital neoyorquina conseguiría convertirse en un pintor de renombre, habiendo expuesto sus obras en galerías y museos como la 'Grand Central Art Gallery' de Nueva York, la 'Jack Meier Gallery' de Houston (Texas) o el 'Houston Museum of Fine Art'. Sus cuadros se encuentran en colecciones privadas de todo el mundo. Aquí tenéis un enlace a su página web por si queréis echarle un vistazo más detallado a sus pinturas.


A la izquierda, George H. Pratt Jr. (abuelo de nuestro autor) en la Primera Guerra Mundial.
A la derechaGeorge Pratt en su estudio, en la actualidad.

Pero Pratt nunca olvidó su amor por los cómics en todo este tiempo, y mientras cursaba arte en el Pratt Institute en 1983, hacía a la vez sus pinitos en revistas como 'Epic Illustrated', 'Heavy Metal' o 'Eagle', ya fuera guionizando historias cortas, entintando a otros artistas o realizando ilustraciones y portadas. Hasta que en 1987 decidió embarcarse en el proyecto más ambicioso de su carrera hasta el momento: realizar como autor completo (guión más ilustraciones) una novela gráfica dedicada a su héroe de infancia, con la particularidad de que estaría compuesta únicamente por planchas pintadas, nada de lápiz y tinta. Tanto en los 70 como en los 80 ya había habido varios experimentos de cómics pintados a ambos lados del Atlántico. En Estados Unidos, artistas como Kent Williams o Jon J. Muth ya habían realizado con anterioridad novelas gráficas completamente pintadas. En Europa (concretamente en España) Fernando Fernández deslumbraba con una fabulosa adaptación del 'Drácula' de Bram Stoker, por ejemplo. Y eso por nombrar sólo a unos cuantos. Así que todos aquellos que penséis que los cómics pintados empezaron con Alex Ross, lamento decepcionaros.

'Enemy Ace: War Idyll' es una obra de amor y dedicación que el autor tardó nada menos que 3 años de su vida en finalizar. La tarea de documentación histórica necesaria para completar la centena larga de páginas de la que consta era ingente. En las primeras fases de elaboración del guión, Pratt contó con el asesoramiento de su amigo, el guionista John Marc DeMatteis. El artista estuvo visitando diariamente durante cerca de un año el Aeródromo de Rhinebeck, en Nueva York, para documentarse y abocetar la colección de aviones antiguos que atesoraban sus instalaciones. Pratt consiguió incluso la colaboración de los trabajadores del aeródromo, que le permitieron subirse a los viejos triplanos y hasta le sujetaban las escalerillas desde donde intentaba conseguir los mejores encuadres de las máquinas.

Pero sin duda quien más ayudó al autor con los prolegómenos de la novela fue el dibujante Herb Trimpe, a quien Pratt había conocido durante una visita a las oficinas de Marvel Comics. Resulta que Trimpe era todo un apasionado de la aviación, e incluso tenía licencia de piloto. En cuanto se enteró que Pratt estaba preparando un cómic sobre el As Enemigo, Trimpe se ofreció voluntario para darle un paseo en un viejo biplano de su propiedad. El propio George Pratt comentaba la anécdota en una charla con los lectores de la página especializada 'Comic Book Resources' del año 2006, que podéis leer aquí. Al parecer, Trimpe llevó a Pratt hasta las montañas Catskills, al sur del estado de Nueva York, y allí se dedicó a hacer todo tipo de picados y acrobacias aéreas. Según el propio autor, aquel viaje en biplano fue fundamental para hacerse una buena idea de cómo se mueven los aviones y para captar de primera mano qué se siente cuando se está en el aire. Todo aquello le ayudó para plasmar mejor las secuencias de combate que aparecen en el tebeo.


Arriba, fotografía de George Pratt de 1987 posando junto al biplano de Herb Trimpe.
Debajo, una fabulosa doble splash page de los combates aéreos de 'Enemy Ace: War Idyll'.


La obra contó con una conmovedora introducción a cargo del mismísimo Joe Kubert. De esta manera, la leyenda del cómic no sólo daba su beneplácito a la novela gráfica, sino que además expresaba su admiración por lo que Pratt había conseguido con ella. El respaldo de Kubert fue transcendental para Pratt, tanto que en la sección de agradecimientos del libro dedicaba estas palabras al viejo maestro:
'A Joe Kubert por ser la gran inspiración que es y por dedicarle tanto tiempo a este admirador atontado. Le agradezco enormemente su aportación tanto al texto como a las ilustraciones. Tu entusiasmo por la obra ha sido importantísimo'.


La introducción original de Kubert.

Y como no podía ser de otra manera, Pratt dedicó el cómic a la figura de su difunto abuelo:
'A mi abuelo, George H. Pratt Jr, todo un hombre del Sur que llenaba el aire de bocanadas de humor y nostalgia con su pipa, estaba siempre dispuesto a contar una historia de la época de los buscadores de petróleo (o de cualquier otra) y, sin embargo, nunca dejó de tener los pies en la tierra. Ahora bien, las dedicatorias deberían ser para los vivos: a mis padres. Siempre habéis estado a mi lado y os quiero'.

'Enemy Ace: War Idyll' estuvo nominada a los premios Eisner y Harvey en su edición de 1991, y ganó el 'France Info Award' a la Mejor Novela Gráfica en Lengua Extranjera en Angoulême. Como anécdota, es destacable comentar que el cómic está incluido dentro de la lista de obras de lectura obligatoria para cadetes de la Academia Militar West Point, por su exactitud histórica, el gran realismo de sus batallas y por el dilema moral que plantea al lector. Todo lo cual nos sirve de indicativo para hacernos una idea aproximada de la calidad que atesora.

Posteriormente, Pratt ha seguido vinculado al mundo del cómic, realizando proyectos de manera muy esporádica. Con 'Batman: Harvest Breed' conseguiría dos nuevas nominaciones a los premios Eisner, galardón que finalmente acabaría ganando en 2003 con la miniserie 'Wolverine: Netsuke', en la categoría de 'Mejor pintor o artista multimedia'. Pero ninguna de estas obras tiene el encanto ni la importancia que tuvo 'War Idyll' en su vida, el trabajo con el que el pintor debutara en el campo de la novela gráfica.


*AMOR DE GUERRA*

Año 1969. En la isla de Föhr, en la costa del Mar del Norte de Alemania Occidental, un anciano Hans von Hammer pasa sus últimos días de vida en un geriátrico, enfermo de soledad, con la mirada perdida y rememorando sus años de juventud. Entonces recibe la visita de un joven periodista americano llamado Edward Mannock, que desea hacerle una entrevista para una revista de Historia. Mannock es un ex-combatiente de la Guerra de Vietnam (en 1969 Estados Unidos llevaba 4 años enfrascado en el conflicto), en donde ejerció como "rata de túnel". El periodista se despierta todas las noches, acosado por pesadillas horribles, atormentado por las monstruosidades que se vio obligado a hacer en Vietnam. Está aquejado de 'stress post-traumático'. En realidad, lo que Mannock desea saber de von Hammer es cómo el anciano ha logrado vivir en paz todos estos años, perdonándose a sí mismo. Cómo consiguió afrontar el recuerdo de los centenares de muertos que asesinó en combate durante la Primera Guerra Mundial. Mannock desea saber el secreto para escapar de su pasado y de las cicatrices de la guerra.

Este es el punto de partida que Pratt ofrece al lector al principio de 'War Idyll'. Dos ex-combatientes, dos supervivientes de conflictos diferentes y separados por el tiempo, hermanados por una verdad suprema: todas las guerras son la misma guerra. Y en ella hay en juego algo más valioso que la conquista de nuevos territorios: esto es, el alma del soldado, la lucha por conservar una pizca de humanidad en un entorno inhumano. No hay secretos ni atajos para escapar del pasado. Como dice la cita de Saki situada más arriba, la guerra es como un primer amor: aquellos que sobreviven a ella no podrán olvidarla mientras vivan.


Hans von Hammer recordando las batallas aéreas de su juventud.
Claustrofóbica secuencia en el interior de un túnel, protagonizada por Mannock.
La guerra de Vietnam, presente en esta reproducción de la archiconocida fotografía del
'monje budista quemado a lo bonzo', obra de Malcolm Browne, con la que ganó el
Premio Pulitzer en 1963.

George Pratt utilizó como modelo para el personaje de Edward Mannock a su amigo Mark Chiarello. Para quien no lo sepa, Chiarello (por entonces un joven sin demasiado renombre) es un artista más conocido en la actualidad por su labor de editor en DC al frente de proyectos especiales tan prestigiosos como 'Solo', 'Batman: Black & White' o 'Wednesday Comics'.


Arriba, Mark Chiarello visto a través de los ojos de George Pratt.
Abajo, fotografía de Chiarello en la actualidad.


Al comienzo de la historia, Pratt realiza un precioso homenaje a la primera aventura del As Enemigo. En ella, von Hammer se encontraba con un enorme y fantasmagórico lobo de color oscuro en los bosques de la Selva Negra alemana. El lobo se convertiría en el compañero inseparable del aviador después de que éste le perdonase la vida. En el fondo ambos eran iguales, criaturas huidizas que cazaban en soledad, alejados de la manada. A pesar de ostentar la etiqueta de Héroe de Guerra, los propios hombres del escuadrón de von Hammer le daban la espalda. El hedor de la muerte siempre le acompañaba donde quiera que fuese. Los soldados alemanes presentían que el piloto era algo así como un 'ángel vengador', un ejecutor al que era conveniente tener lejos, por si acaso. La fama de máquina de matar de von Hammer (que cargaba con el peso de centenas de enemigos abatidos sobre su conciencia) lo aislaba del resto de la humanidad, y el silencio hosco y el mutismo en los que se sumía el prusiano eran un reflejo del sufrimiento y la angustia que padecía. Sólo el lobo era su igual, su amigo. Curiosamente, en los cómics originales nunca quedaba claro del todo si la bestia era real o fruto de su imaginación, una especie de 'otro yo' totémico en el que la mente del As Enemigo se desdoblaba para escapar de la incomunicación.



Arriba, las viñetas originales dibujadas por Kubert.
Abajo, la impresionante versión de George Pratt.




En la viñeta de arriba, von Hammer lamenta haber tenido tres bajas en el último combate aéreo:
los soldados KlimtSchiele Moll. En realidad, se trata de un guiño de Pratt a tres de sus pintores
preferidos de principios del siglo XXGustav Klimt, Egon Schiele y Carl Molltodos ellos austríacos
(por entonces, todavía austrohúngaros).

La particular versión de Pratt de La Pietà, con von Hammer (con máscara de gas) sujetando el
cuerpo sin vida de un soldado francés al que acaba de matar en el interior de una trinchera
inundada de gas mostaza.

Las últimas 20 páginas del tomo están dedicadas a completar la novela con una magnífica selección de bocetos que Pratt realizó durante el proceso de documentación histórica propio de este tipo de obras (uniformes, armas, vehículos, etc...). Algunos de estos bocetos son tan buenos que podría decirse que gozan de vida propia, independientemente del resto de ilustraciones que conforman el álbum.


Boceto del As Enemigo, por Pratt.

*REFLEXIONES FINALES*

Es de dominio público que este año 2014 se cumplen 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial, un momento ideal para desear, como Pratt, 'el fin de todas las guerras'. Y qué mejor manera de hacerlo que leyendo una obra como 'War Idyll', posiblemente el mejor cómic del As Enemigo jamás publicado (exceptuando, como es lógico, aquellos números dibujados por el propio Joe Kubert). Las páginas de esta novela gráfica son una auténtica gozada en la que recrear los ojos y el alma, y desde la lejana primera edición de Zinco, no ha vuelto a ser reeditada en España. Probablemente no lo vuelva a ser jamás.

Empecé mi reseña comentando que no existe un placer mayor en la vida de un coleccionista que finalmente dar con la pieza que llevaba años buscando. Si te gusta el cómic bélico (o sencillamente el buen cómic, sin etiquetas) y alguna vez ves este álbum saldado en alguna librería de viejo, no lo dejes escapar. Te garantizo que no te arrepentirás.

lunes, 13 de enero de 2014

COMIC-BOOK CLASSICS PRESENTA Nº 1:
JOHN BUSCEMA ILUSTRADOR



COMIC IS ART LIBRARY.
Publicación sin ánimo de lucro.
Autor: Miquel Pérez Ramellat (Mo Sweat).
Fecha de aparición: Enero 2014 (Manresa, Barcelona).
Formato: Álbum en rústica con lomo, 114 páginas en B/N y color.
Papel: Comic Book Ivory (ideal para libros de arte e ilustración).
Primera edición: Tirada de 140 ejemplares.
Tamaño: 21x29,7 cm.
Precio: 17,50 €.

Ya está en mi poder una de esas novedades imprescindibles para todo aquel que se declare un enamorado del 9º Arte; esto es, el número 1 de 'Comic-Book Classics Presenta', una serie de artbooks en formato álbum de publicación aperiódica, con los que el bloguero Mo Sweat (alias de Miquel Pérez, autor de la página COMIC IS ART) debuta en el mundo de la autoedición. El tomo me llegó por correo el pasado día Viernes, y no he podido despegarme de él prácticamente hasta hoy Lunes, perdido durante horas en la contemplación de los mil y un detalles de sus múltiples ilustraciones. Tal es la belleza de las imágenes que este libro alberga.

Una vez degustada detenidamente de arriba a abajo, llega el momento de dar una valoración lo más objetiva posible de la obra. ¿Qué puede esperar de este álbum todo aquel que se acerque a él decidido a darle una oportunidad? Pues ni más ni menos que, en palabras del propio Miquel, 'el espíritu de Comic Is Art vertido en papel'. 'Por sus obras los conoceréis', dice el proverbio. Cualquiera que visite o haya visitado su página con anterioridad sabrá inmediatamente a qué me refiero con esto, porque la labor de Mo Sweat al frente de su blog es digna de todo elogio.

'Comic-Book Classics Presenta' es una obra eminentemente visual, destinada a reivindicar o, en su defecto, dar a conocer en nuestro país a algunos de los artistas más grandes del mundo del cómic. El número 1 está dedicado a 3 dibujantes diferentes: el gran John Buscema, Nick Cardy y Matt Baker. A John Buscema le toca la parte del león, puesto que la mayoría de páginas del tomo (76) están destinadas a él, mientras que Cardy y Baker se dividen el resto (19 y 18, respectivamente). La intención del autor es, al mismo tiempo que homenajea a algunos de los mejores artistas de todos los tiempos (como Big John), aprovechar el tirón mediático del nombre principal para descubrir al gran público la obra de autores semidesconocidos (pero igualmente importantes) de la Golden y la Silver Age. Es decir, el afán divulgativo por parte de Miquel para hacer justicia a grandes olvidados como Cardy o Baker y para popularizar a la vez la historia de los cómics americanos de los años 4050 y 60 es tan evidente como loable.

El acabado del álbum, a pesar de ser autoeditado, es elegante y de un nivel completamente profesional. Es más, a lo largo de mi vida he visto multitud de cómics peor publicados que éste por parte de editoriales poderosísimas (y no quiero mirar a nadie, ¿verdad, Planeta?). Cada autor cuenta con una exquisita selección de ilustraciones, pin-ups, reproducciones de páginas originales, bocetos y portadas. Y lo que es más: en la sección titulada 'Tesoros Perdidos' se incluyen historias cortas completas en inglés, de unas 6 páginas (en mi opinión, el gran acierto del álbum, puesto que la inclusión de estas historias a modo de muestra diferencia a 'Comic-Book Classics Presenta' del resto de artbooks). Así, de Nick Cardy tenemos la obra titulada 'The Lady in Black', publicada en House of Mystery # 78 (Septiembre 1958), mientras que de Matt Baker podemos leer la historia 'Calamity Cake', aparecida en Canteen Kate # 1 (Junio 1952), absolutamente deliciosa, y que me hace desear hacerme con el integral que recoge todas las historias de este sexy personaje femenino, tan parecido en su tono humorístico a la Miss Lace protagonista de las tiras de 'Male Call' de Caniff, realizadas para el ejército una década antes.




Por supuesto, el álbum no es completamente perfecto, ¿pero qué obra lo es? Además, los fallos son tan leves e insignificantes que casi no merece la pena mencionarlos. Por ponerle un pero, algunas imágenes (pocas) tienen un aspecto algo pixelado, y algunas dobles splah-pages son difíciles de contemplar en el centro debido al tipo de encuadernación. Pero nada realmente importante. Hay que tener en cuenta que es la primera incursión del autor en un campo tan difícil como el de la edición. Teniendo presente su falta de experiencia y los escasos medios con los que ha contado para sacar adelante la empresa, los resultados finales sólo pueden clasificarse como sobresalientes, optimizando en todo momento los recursos. Además, siempre es preferible perder algo de imagen en las dobles splash-pages por el tipo de encuadernación que optar por una encuadernación más cara, puesto que eso hubiera derivado en un tipo de producto de carácter más elitista, alejado del carácter divulgativo y popular que tiene actualmente. Y sobre todo, mucho más difícil a la hora de amortizar y rentabilizar la inversión inicial.

'Comic-Book Classics Presenta' es una obra hecha con el corazón, por amor a un medio tan denostado por propios y extraños como el nuestro. Puro amor al arte que vale cada céntimo de lo que cuesta. Es admirable pensar cómo en los tiempos de crisis que estamos viviendo aún queda gente decidida a jugarse su propio dinero, poniendo un pequeño capital de su bolsillo en pos de un sueño. Porque todo lo que se recaude con este ejemplar irá destinado a sufragar los gastos de edición de este número uno y a financiar en lo posible el siguiente. Por eso, todos los aficionados al cómic tenemos que apoyar iniciativas particulares como esta, ante la desidia de las grandes editoriales de nuestro país, acostumbradas a publicar siempre lo mismo: los mismos cómics, los mismos autores, invirtiendo sólo en el éxito seguro y garantizado, a tiro fijo... dejando en el olvido por unas u otras razones (principalmente comerciales) todo un catálogo de enormes autores cuyas obras, por valor artístico e histórico, debieran estar siempre presentes y disponibles en las librerías, al alcance de cualquier lector, y que sin embargo tienen escasas (o nulas) posibilidades de ser publicadas alguna vez en castellano.

Y la única manera de apoyar el proyecto es comprando un ejemplar, simplemente. Porque si el autor pierde dinero, difícilmente habrá más números aparte de éste. Para adquirir una copia, hay que dirigirse al siguiente enlace, donde además de haber imágenes de muestra adicionales se indican las librerías especializadas de Barcelona en las que se encuentra disponible el tomo, así como una dirección de correo electrónico en caso de que se elija la opción de venta directa por correo.

A ver si entre todos agotamos la primera edición y forzamos a Mo a editar una segunda o una tercera. Si las cosas salen bien, para el siguiente número ya están anunciados los siguientes autores: Lou Fine, Gene Colan y Alex Toth. Casi nada.

Es curioso, pero a pesar de no conocer personalmente a Mo, uno tiene la extraña sensación como si lo conociera de hace tiempo, por afinidad de gustos y porque 'Comic-Book Classics Presenta' es el tipo de obra que me hubiera gustado hacer a mí de haber tenido el talento para hacerlo. Por eso me alegro enormemente de que este tomo haya visto la luz, y aún me alegraré mucho más de su éxito. Porque siempre es estupendo cuando le suceden cosas buenas a la gente buena.

domingo, 24 de noviembre de 2013

LITTLE SAMMY SNEEZE - REINO DE CORDELIA



-LITTLE SAMMY SNEEZE-
Planchas dominicales a color
completas (1904-1905).

Autor: Winsor McCay.
Formato: Apaisado (24x30 cm).
Cartoné con sobrecubierta.
Número de páginas: 72 pgs.
Precio: 17,95 €.
Editorial: Reino de Cordelia.
Primera edición: Noviembre 2013.

Por fin tengo en mis manos una de esas novedades editoriales que resultan completamente obligatorias para todo aquel que se considere a sí mismo un amante de esto del 9º Arte. Un 'must have'. Nada más y nada menos que 'Little Sammy Sneeze' de Winsor McCay, una de las cumbres del art nouveau, publicando por primera vez de manera íntegra en España las 44 sundays (planchas dominicales a color) aparecidas originalmente hace más de 100 años en las páginas del periódico americano 'The New York Herald'. Estamos pues de enhorabuena.

Parece mentira, pero en todo este tiempo ningún editor especializado en cómic se había atrevido a publicar completamente en nuestro país una versión en castellano de una de las grandes obras maestras del medio. Hasta ahora. Ha tenido que ser un pequeño sello editorial dedicado a la literatura el que le haya enmendado la plana a los Planetas, Paninis y ECCs que rondan por ahí.

Y tengo que decir que me he llevado una sorpresa más que agradable. La edición a cargo del 'Reino de Cordelia' resulta en su apariencia extremadamente coqueta y elegante: tapa dura con sobrecubierta, atención y gusto por el detalle (conservando las cenefas originales de las planchas), papel mate de calidad y alto gramaje (para evitar los molestos brillos del papel satinado), una introducción exquisitamente documentada a cargo de Jesús Egido... Y lo más importante: un precio más que ajustado para este tipo de material, minoritario y de tirada pequeña. La razón de que el precio de una edición de características tan especiales no se haya disparado por las nubes se debe a que, tal y como aparece reflejado en los títulos de crédito del álbum, la obra ha recibido una subvención del Ministerio de Cultura a la edición. No sé qué os parecerá a vosotros, pero si la industria del cine o el teatro son (merecidamente) receptores de subvenciones por parte del Estado, el cómic no lo es menos. Para que el cómic sea completamente aceptado socialmente como lo que es -es decir, un arte de pleno derecho- también debe equipararse en el aspecto pecuniario al resto de las artes. A título personal, si para que obras tan excepcionales como esta puedan ver la luz en España es necesario subvencionarlas parcialmente, entonces contad con el dinero de mis impuestos. Será dinero bien invertido, y ya sabemos que en nuestro país eso es algo que no siempre se puede decir.

Aunque, si nos ponemos exigentes, podemos encontrarle pegas a esta edición (que no es perfecta) especialmente si la comparamos con la versión norteamericana realizada por Sunday Press en el año 2007 (la edición de referencia). En su descargo, también podemos argumentar que mejora en ciertos aspectos a su contrapartida en inglés. Pasemos pues a analizar ambas versiones, sopesando sus respectivas ventajas e inconvenientes.

Portada original de la edición americana de la obra, a cargo de Sunday Press - 2007.

- VENTAJAS:

El color: El principal aspecto en que la edición del 'Reino de Cordelia' supera a la de Sunday Press es el color, que reproduce fielmente al 100 % el color original con el que las planchas aparecieron publicadas en prensa en su día. La edición de Sunday Press opta sin embargo por un color moderno, 'restaurado' digitalmente (a cargo de Peter Maresca) que desvirtúa en cierta medida las intenciones originales de su creador, Winsor McCay.

El precio: Como decíamos antes, la edición española cuenta con un precio de venta muy competitivo, 17,95 €, mientras que si alguien decidiera hacerse con la versión en inglés de Sunday Press de importación tendría que pagar 49,50 $ (al cambio actual, 36,50 €), es decir, prácticamente el doble de lo que cuesta su homóloga española. Eso sin contar con los correspondientes gastos de envío, a menudo bastante elevados. Y es que en tiempos de crisis, el precio es uno de los factores decisivos para decidirnos a adquirir -o no- muchos de los cómics que salen a la venta, independientemente de su calidad (sad but true).

- INCONVENIENTES:

El tamaño: La edición de Reino de Cordelia no es pequeña, sino que tiene un tamaño más que respetable (24x30 cm). Pero sin resultar una edición jibarizada, es verdad que ciertas planchas se disfrutarían mucho más con un tamaño algo superior, que permitiese disfrutar del maravilloso trazo de McCay con mayor detalle. Sabemos que resulta prácticamente imposible alcanzar el tamaño real que tenían las planchas originalmente (publicadas en el llamado 'formato sábana' de la prensa norteamericana) pero en este aspecto, el tamaño algo más grande de la edición de Sunday Press (26x40 cm) resulta más adecuado y proporcionado que el de su contrapartida en castellano.

El número de páginas: La edición de Sunday Press cuenta con las páginas de 'Hungry Henrietta' de complemento. 'Hungry Henrietta' fue una serie en blanco y negro (protagonizada por una niña de apetito voraz) de 27 planchas dominicales de duración que McCay comenzó a publicar a mediados de 1905 en el 'The New York Herald', originalmente en el reverso de las páginas de Little Sammy Sneeze. En una de las sundays, incluso ambos personajes (Sammy y Henrietta) llegaron a encontrarse, en una especie de crossover de resultados hilarantes. Todo esto eleva el número de páginas de la edición americana hasta las 120, frente a las 72 con las que cuenta la española, que carece del mencionado complemento, ciñéndose exclusivamente a las aventuras del pequeño Sammy (lo cual también explica parcialmente la diferencia de precio entre ambas).

Visión interior de la edición de Sunday Press de 'Little Sammy Sneeze', con las
planchas de Hungry Henrietta como complemento en las páginas impares.

La rotulación: Este es probablemente el aspecto más flojo de la edición del 'Reino de Cordelia', y en donde más se nota que se trata de una editorial no especializada en cómic, sino en la publicación de libros. La rotulación mecánica con que nos obsequian en la versión española es francamente mala, y a menudo da la sensación de que estamos leyendo una versión pirata y tradumaqueteada de la versión en inglés. Los textos resultan con frecuencia demasiado grandes para los pequeños bocadillos que los albergan, y en ocasiones (como en la tercera viñeta de la plancha de abajo, por ejemplo, del 9 de Octubre de 1904) se comen palabras por falta de espacio: 'Dile a tu madre que, si quiere, le dé un ataque (de) pánico, pero que me deje en paz'. La preciosa grafía de McCay se pierde en la edición española, que hubiera precisado de una rotulación manual que imitara en todo lo posible a la original, aunque hubiese resultado un poco más cara. Puede parecer un asunto menor, pero no lo es en absoluto. Especialmente en una obra como esta, en la que la rotulación de los bocadillos forma parte consustancial del arte gráfico, tanto o más que los propios dibujos.



Arriba, la versión americana de Sunday Press. Abajo, la española de Reino de Cordelia. En ambas imágenes se
puede constatar las principales diferencias entre ambas ediciones, principalmente las ya mencionadas relativas al
color y a la rotulación. Pulsad sobre las imágenes para ampliar.

Ahora queda en manos de cada cual valorar subjetivamente los pros y contras de ambas ediciones y cual merece más la pena. Yo por mi parte considero que es fundamental que nosotros, los aficionados al cómic de este país, apoyemos las iniciativas de pequeños editores independientes como 'Reino de Cordelia' adquiriendo sus productos, si queremos que el cómic se consolide como parte fundamental y sostenible del tejido industrial español. Especialmente si pensamos, desde un punto de vista exclusivamente egoista, en los grandes clásicos del cómic americano que aún no han sido publicados en nuestro idioma. No todo el mundo sabe inglés.

Desde aquí me gustaría expresar mis mejores deseos para esta editorial y la mayor de las suertes para Little Sammy Sneeze. Quizás si las ventas acompañan se animen a publicar las restantes planchas dominicales en blanco y negro posteriores a estas en color, las correspondientes a la segunda mitad de 1905 y 1906. U otras obras menos conocidas de Winsor McCay, como 'A Tale of the Jungle Imps' o 'Dreams of a Rarebit Fiend'. Por no mencionar otros míticos autores clásicos de la prensa norteamericana.

Little Sammy Sneeze es, junto con el posterior 'Little Nemo in Slumberland', la gran obra maestra de un genio llamado Winsor McCay. Eso de por sí ya lo dice todo.