miércoles, 30 de enero de 2013

EL DÍA DEL JUICIO DE JOHN BYRNE


En 1975, poco antes de fichar por Marvel, un jovencisímo John Byrne publicaba en la pequeña editorial Charlton Comics la serie de ciencia ficción 'Doomsday + 1', junto al guionista Joe Gill. Aquella serie tenía la particularidad de ser la primera obra de Byrne en la que los personajes eran creaciones originales y por tanto propiedad de sus autores. A pesar de ser una serie de corto recorrido (apenas 6 números), el cómic presentaba el aliciente de poder apreciar el arte de un Byrne novato y primerizo, un diamante en bruto que aún tenía mucho que aprender, pero que ya se atrevía a entintarse a sí mismo. Más abajo tenéis las portadas originales de la serie en cuestión.




El argumento del cómic transcurría en un futuro cercano, en el que el déspota de una nación suramericana sin especificar llamado Rykos lanzaba sendos ataques con misiles a las potencias nucleares de la época (Estados Unidos y la U.R.S.S.). Las dos superpotencias, creyendo de manera errónea que el adversario había lanzado el primer golpe, se aniquilaban mutuamente utilizando para ello todo su arsenal nuclear, y eliminando al mismo tiempo toda forma de vida de la faz de la Tierra. Solamente tres astronautas que orbitaban alrededor del planeta en una estación espacial sobreviven al holocausto atómico. Cuando los niveles de radiación alcanzaban niveles tolerables, los cosmonautas descendían para encontrarse con los restos del apocalipsis.

La noticia está en que ahora, casi 40 años después de la publicación de éste cómic, John Byrne ha decidido retomar la serie, que será publicada a través de la editorial IDW a partir de Mayo de 2013, bajo el título 'Doomsday.1'. Será una miniserie de 4 números de extensión, con guiones a cargo de Byrne

Portada del número 1 de la nueva 'Doomsday.1', a publicar en Mayo de este año.

Según palabras del propio autor, la obra no será una continuación de la anterior, sino que se tratará de una aproximación al concepto totalmente novedosa, desde una óptica más realista.

- Es una serie completamente nueva, con personajes DIFERENTES y sucesos DIFERENTES. Con un título similar, a manera de 'guiño' para los viejos seguidores, pero eso es TODO.

Trata sobre la emocionante historia de siete astronautas que observan horrorizados desde la Estación Espacial Internacional cómo la mayor parte de la Tierra es aniquilada por una gigantesca erupción solar.

He estado pensando durante algún tiempo en la posibilidad de revisitar algún tipo de escenario post-apocalíptico, tal y como se vio en mi primera obra 'dramática' para los cómics, pero esta vez sin los elementos de fantasía más obvios de la serie original (sirenas, robots alienígenas, mamuts congelados, etc).

Cuando los primeros fragmentos y conceptos de esta nueva serie comenzaron a filtrarse en mi cabeza, supe de manera casi inmediata la forma que esta 'revisita' adoptaría; algo del tipo 'completamente nuevo, completamente diferente'. Y la primera vez que garabateé los bocetos iniciales de mi nueva 'tripulación', supe que había acertado.

Cuando se pierda toda comunicación con el exterior y su hogar parezca arrasado, ¿qué harán estos intrépidos astronautas? ¿Prepararse para aclimatarse a una vida en gravedad cero, esperando que la estación espacial les suministre todo lo necesario hasta el día de su muerte? Eso no suena muy aventurero, ¿verdad? No, las verdaderas emociones de 'Doomsday.1' vendrán cuando los siete héroes extraviados desciendan a su diezmado mundo natal para enfrentarse a los peligros restantes de la cruel devastación universal.

Personalmente, como gran aficionado que soy a todo lo que hace el maestro Byrne, estoy deseando que llegue Mayo para poder hincarle el diente a esta nueva miniserie de IDW.

Fuente: Bleeding Cool.

sábado, 26 de enero de 2013

ONANISMO BLOGUERO (BY MONTEYS)


Hace unos días pude leer esta tira de '¡Para ti, que eres joven!' que el gran Albert Monteys realiza habitualmente junto a Manel Fontdevila en la revista humorística 'El Jueves'. El tema de la semana versaba sobre 'diferentes maneras de perder el tiempo con el ordenador'. La reseño aquí porque realmente me hizo mucha gracia (como todo lo que hace esta pareja de autores).




Siendo honestos (y a riesgo de que cualquier miembro de la comunidad bloguera se ofenda) hay que reconocer que Monteys tiene su parte de razón en el tema. ¿No os parece? :)

domingo, 20 de enero de 2013

JUSTICE LEAGUE PUNK...



...¿o quizás deberíamos llamarles Justice League Anarchy? El caso es que en esta ilustración de la artista Annie Wu podemos contemplar a los miembros más icónicos de la Justice League of America (Flash, Superman, Wonder Woman, Batman y Aquaman) ataviados en plan Sex Pistols, la banda británica responsable de iniciar el movimiento punk en los 70.

Con un único album de estudio (el mítico 'Never Mind the Bollocks', de 1977) los Sex Pistols se bastaron para revolucionar el panorama musical con una propuesta visceral y rompedora, en la que no importaba tanto el virtuosismo instrumental como la autenticidad de las canciones (de hecho, algunos de sus miembros apenas sabían tocar sus respectivos instrumentos). En el Reino Unido pre-Thatcher, miles de jóvenes ingleses descargaban la frustración por su incierto porvenir en lo que daría lugar al caldo de cultivo que más tarde cristalizaría en la cultura punk. La rabia de una generación desencantada se canalizaba a través de las letras de Johnny Rotten y compañía, una generación de jóvenes airados, sin perspectivas, sin horizontes, sin futuro. Sin salida.

No future! O lo que es lo mismo... si te sientes como una basura, entonces eres basura.

En los conciertos de los Pistols apareció por primera vez el baile conocido como 'pogo', que consistía en saltar y chocar frenéticamente contra el resto de asistentes al concierto. La violencia llegaba en algunas ocasiones a tales extremos de paroxismo que la policía británica se veía obligada a cargar contra el público. Y es que algunos conciertos de los Sex Pistols se convertían en auténticas batallas campales que derivaban en problemas de orden público, ante la mirada desquiciada y convulsiva de Johnny Rotten y los escupitajos que Sid Vicious dedicaba a sus espectadores.

La música de los Pistols es una crónica y un reflejo fiel de la sociedad en que se desarrolló. En ese sentido, cumple con una de las funciones principales del arte: servir de espejo de una época y de un momento concreto, para que las generaciones venideras puedan mirarse en él en el futuro. Porque en el fondo, la situación actual de miles de jóvenes desempleados en España no es tan distinta a aquella que vivió la generación punk inglesa en esos años 70. Tristemente, es demasiado parecida.

Ahí está 'Anarchy in the U.K.' para atestiguarlo.


martes, 8 de enero de 2013

CÓMICS MARVEL DE LOS 80 (III):
DAREDEVIL # 223 (OCTUBRE 1985)


Portada de la edición española.
Título: ‘The Price’ (EL PRECIO).
Guión: Dennis O’Neil & Jim Shooter.
Dibujo: David Mazzucchelli.
Tinta: Kim DeMulder.
Color: Ken Feduniewicz.
Portada: John Byrne.

El número 223 de Daredevil fue publicado por primera vez en España por Comics Forum en Octubre de 1986 (justo un año después de su aparición en los EE.UU.) dentro de la cabecera de Secret Wars II, concretamente en su número 22. La secuela de las Secret Wars originales (en la que The Beyonder visitaba la Tierra)  fue inicialmente una miniserie de 9 números con guiones de Shooter y dibujos de Milgrom, pero con cruces con prácticamente todos los títulos Marvel de la época (en un total de 29 cruces con otras cabeceras, incluida Daredevil, lo que elevaba la cifra de ejemplares reales del evento a 38, en lo que puede considerarse como el primer gran crossover de la historia del cómic de superhéroes). Si bien muchos de aquellos cruces con otras series no dejaban de ser anecdóticos (con escasa o nula repercusión en el título principal), sí que eran imprescindibles para poder seguir la trama general de la historia, cuyo argumento saltaba de título en título.

Sin embargo, la editorial Planeta no publicaba en aquella época muchas de las colecciones inmersas en el crossover (era el caso de series con poco tirón popular en España, como Dazzler, Rom the Spaceknight, Cloak and Dagger, Power Pack, Micronauts o Power Man & Iron Fist), por lo que, para hacer viable la publicación del evento, decidió aunar todas las series involucradas en el mismo bajo una sola cabecera. Así pues, las Secret Wars II constaron en nuestro país de 38 números, y como además se decidió continuar con la misma numeración después de publicados los 12 primeros ejemplares de las Secret Wars originales, la serie alcanzaría la redonda cifra de 50 números, de aparición quincenal.

Y lo primero que llamaba la atención de este número 223 era, inevitablemente, la magnífica cubierta, obra de John Byrne, una de las más recordadas por los aficionados Marvel de los 80. Nada más verla te quedabas enganchado a ella. Un aterrorizado Daredevil aparecía arrinconado en un callejón sin salida, mientras una sombra amenazadora se proyectaba sobre él y el muro de ladrillos a su espalda. Irónicamente, el conocido como ‘Man Without Fear’ demostraba ser capaz de poder sentir mucho miedo al enfrentarse a un misterioso enemigo situado fuera de plano, en la posición subjetiva del espectador de la portada. Mientras, una leyenda nos revelaba la identidad del siniestro asaltante, el Todopoderoso. El miedo parecía pues justificado. ¿Qué podría hacer un héroe tan terrenal como Daredevil frente a un ser omnipotente? Las expectativas del aficionado quedaban situadas en todo lo alto.

Esta portada en particular es para mí el ejemplo perfecto de lo que debe ser una buena portada, es decir, el reclamo perfecto para que el espectador ocasional se decida a comprar el número. Aunque posteriormente el lector descubrirá dentro del cómic que no se produce ningún enfrentamiento físico entre el héroe ciego y el Todopoderoso, la portada ha cumplido ya con su función, ha atraído al lector indeciso, aún a costa de no darle lo que promete. Esa y no otra (no nos engañemos) es la única misión de una buena cubierta. Aunque resulte tramposa.

Portada que, por otra parte, tiene más historia de la que parece a simple vista. Hace unos años el coleccionista canadiense Gerry Turnbull adquirió la cubierta original (que tenéis situada más abajo) y descubrió en la parte superior de la misma que una de las indicaciones de Byrne dirigidas al editor Ralph Macchio tenía que ver con el coloreado de la portada. Byrne escribió lo siguiente: 

- ‘Color: todo en rojo intenso excepto DD, que va en blanco’.


Sin embargo, el editor en jefe Jim Shooter obvió las instrucciones dadas por el dibujante, y ordenó al colorista Ken Feduniewicz que coloreara del rojo habitual a Daredevil sobre fondo verde. La decisión tomada enfadó sobremanera a Byrne, que se tomaba todos los cambios creativos adoptados por Shooter como afrentas personales, en la crónica de una enemistad que es historia del cómic. Así pues, la decisión de Shooter en esta portada fue una más de las gotas que acabarían colmando la paciencia de Byrne y que desembocarían en su primera fuga a DC para encargarse de Superman, aunque oficialmente la ruptura fuera motivada por la negativa de Shooter a publicar el número 320 de ‘The Incredible Hulk’ de Junio de 1986 como quería Byrne, con todas la páginas ilustradas como splash-pages. Tras la espantada de Byrne, Al Milgrom se encargaría de dibujar ese número 320. Curiosamente, Shooter se decidiría a publicar aquel Hulk inédito en el número 29 de Marvel Fanfare, en Noviembre de 1986, apenas 4 meses después de la marcha de Byrne.

La venganza es un plato que se sirve bien frío.


Volviendo al tema de la portada, Gerry Turnbull se decidió por pura curiosidad a colorear digitalmente la cubierta de Daredevil # 223 siguiendo fielmente las instrucciones dadas por Byrne, utilizando para ello la cuatricromía de la que disponían los coloristas de la época. El resultado obtenido lo podéis disfrutar más abajo.


Y qué queréis que os diga. Viendo como queda, personalmente entiendo la decisión editorial adoptada por Shooter. Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a hacer de abogado del diablo (nunca mejor dicho) y voy a defender la labor del editor por encima de la del artista.

Es cierto que la portada, coloreada a la manera de Byrne, gana en dramatismo y acentúa la sensación de claustrofobia buscada por el dibujante. Pero presenta, a mi entender, dos grandes handicaps:

-1º. La figura de Daredevil coloreada de blanco puede resultar difícil de distinguir a cierta distancia para un espectador ocasional, puesto que, aparte del color rojo de su uniforme, el traje de Daredevil tiene pocos motivos distintivos en su diseño, con la salvedad de las dos grandes D’s de su pecho. Por lo tanto, esta portada tiene más posibilidades de pasar desapercibida en un stand, rodeada de otras muchos cómics, contra los que compite por llamar la atención del comprador.

- 2º.  La portada resulta visualmente más monótona que la publicada por Shooter. El color rojo intenso predominante cansa demasiado rápido los ojos del espectador, puesto que satura velozmente las retinas.

Sin embargo, en la portada coloreada por Feduniewicz, estos problemas están resueltos. Daredevil, con su traje coloreado de rojo, es perfectamente identificable incluso a cierta distancia, sin necesidad de fijarse en los detalles de su traje para distinguirlo. Y además, al colorear el muro de verde y el suelo de morado, se gana en impacto visual. Recordemos que el rojo y el verde son colores complementarios, es decir, que se potencian mutuamente cuando están juntos. El rojo es más rojo en presencia del verde, y viceversa. Por lo tanto, la portada publicada por Shooter resulta más atractiva para el espectador. Es más variada y entra mejor por los ojos. Resulta por tanto más ‘vendible’ desde la óptica puramente comercial de un editor.

En este duelo particular entre Shooter & Byrne, ‘juego, set y partido’ para Mr. Shooter, pues.

En cuanto a la historia del número en cuestión, éste cómic es recordado por los fans como aquel en que MATT MURDOCK RECOBRABA LA VISTA. El argumento corrió a cargo del propio Shooter, mientras que Dennis O’Neil, escritor habitual de Daredevil en aquella época, se encargó del guión. Aunque, como hemos comentado antes, muchas veces los argumentos de las series que se cruzaban con Secret Wars II eran meras excusas para obligar al lector a comprar el cómic involucrado, no resultaba así en este número, en el que The Beyonder se convierte en el protagonista central sobre el que girarán todas las tramas y personajes secundarios. Vamos a explicar por qué.

El número comienza con una splash-page en la que presenciamos cómo un ratero roba una cámara a la fotógrafa Glori O’Breen, uno de los muchos intereses románticos de Matt Murdock. La cámara fotográfica resultaba insustituible por su valor sentimental, puesto que fue el último regalo del padre de la joven antes de su muerte. Quedaos con esta página, porque al final de la historia esta imagen cobrará una gran importancia como METÁFORA con la que ilustrar el argumento del número (por otra parte, O’Neil a lo largo de su carrera como escritor ha demostrado ser un guionista que maneja especialmente bien las metáforas, indudablemente uno de los recursos creativos de mayor calado).


Mientras tanto, el Todopoderoso, frustrado tras su último intento de apoderarse de la Tierra en contra de la voluntad de sus habitantes, decide dar un giro de 180º a la situación.


Para ello se presenta en las oficinas de Nelson & Murdock para tratar de contratar a la pareja de abogados, en un intento de averiguar si existe algún resquicio o posibilidad legal de convertirse en dueño oficial del mundo por las buenas. Tras advertirle Foggy de que un proceso legal como ese, de semejante ambición y envergadura e inédito en la historia , podría llegar a durar años de litigios sin garantía alguna de éxito, el socio de Matt acepta representar al Todopoderoso frente a los tribunales. En concepto de adelanto, el Todopoderoso materializa del aire un millón de dólares como pago para Foggy.


Murdock por su parte rechaza por principios éticos la posibilidad de asesorar legalmente a alguien en un asunto de tan cuestionable moralidad. Sin embargo, en un intento por convencer al abogado de que acepte el caso, el Todopoderoso decide ofrecerle un presente como adelanto: le devuelve a Matt Murdock el sentido de LA VISTA que perdiera siendo un niño.

Y entonces tiene lugar la verdadera prueba de fuego para los principios éticos de Murdock: si acepta el regalo demostrará que, como dice el viejo adagio, ‘todo el mundo tiene un PRECIO’. Para algunos hombres es un millón de dólares. Para otros menos materialistas, el pago tiene que ver con conceptos más abstractos. Pero haciendo la oferta adecuada, todo el mundo está en venta.

Con su recuperado don de la vista, somos testigos de algunas escenas repletas de humor, como un maravillado Matt Murdock que se pasa la mañana observando el rostro de un bebé en el parque (para preocupación de su madre) o contemplando embobado los rascacielos de Manhattan como un vulgar turista.



Cuando Murdock visita a Glori en su apartamento para darle la noticia de su visión recobrada, tras la sorpresa inicial la fotógrafa invita al abogado a contemplar por primera vez sus fotografías artísticas (entre posters de Diane Arbus). El siguiente diálogo entre los dos protagonistas resultará clave en el transcurrir del número:



- Matt: ¿Son tuyas? ¿Tu obra? ¿Tus fotografías?
- Glori: Unas cuantas de las más recientes.
- Matt: Extraordinarias.
- Glori: No, sólo bastante bonitas. Pero olvídalas, sólo son fotografías, ahí fuera está el original. El grandioso y glorioso mundo. Tomo mis fotografías para capturar un poco de él, para hacerlo un poquito mío. Pero no me engaño a mí misma, sé que el mundo es demasiado grande y espléndido para captarlo completamente a través de la lente de una cámara. Vamos, te lo enseñaré. Demos un paseo.

Rápidamente Glori se ofrece como cicerone para enseñarle a su amigo abogado las maravillas de la ciudad de Nueva York. Tras años de ceguera, Matt tiene prisa por recuperar el tiempo perdido. Y así podemos ver la pareja contemplando las maravillas de Central Park, una puesta de sol sobre el río Hudson, la escultura dedicada a Atlas situada en el Rockefeller Center o el cuadro ‘Las señoritas de Avignon’ de Picasso en el MOMA (aunque por lo visto, a Murdock no termina de convencerle el cubismo).


Y entonces Glori conduce a Matt a lo alto del edificio Empire State Building para poder contemplar una panorámica de la ciudad. La visión de Nueva York desde lo alto del rascacielos conmueve a Murdock, al tiempo que le hace reaccionar y ser consciente del precio que ha pagado por su nuevo don. Ha vendido su alma.



- Glori: El centro, allí está Central Park… y un poco más a la derecha están el río y Nueva Jersey… Se pueden ver los puentes… Matthew, estás llorando. ¿Qué sucede?
- Matt: No estoy seguro… Crecí en la Cocina del Infierno… en aquella época una de las peores zonas de la ciudad. Nunca llegué a salir de allí, de verdad… nunca vi nada más que calles mugrientas y edificios en ruinas… Perdí la vista siendo apenas un adolescente. Supongo que había olvidado la poca belleza que había contemplado. Y no tenía ni idea de que hubiera tanta. Tanta gloria… tanta belleza. Todo es… tan hermoso.


- Glori: Y esto es sólo el principio para ti, Matty. Hay tormentas en las montañas, y está la Acrópolis al amanecer, y una vez contemplé el mar Caribe tan en calma que podías ver reflejadas las estrellas…
- Matt: No.
- Glori: ¿Cómo dices?
- Matt: ¡Glori, te-tengo que irme! ¡Lo siento.! ¡Tengo que ver… a un cliente!

La escena de la contemplación de Nueva York desde lo alto del Empire State Building es análoga al pasaje de los Evangelios en que el Diablo tentaba a Jesucristo en el desierto:

Grabado de Gustave Doré.

‘Y llevando a Jesús hasta la cima de la montaña más alta el Diablo le mostró todos los reinos de la tierra habitada en un instante; y el Diablo le dijo: -Te daré todos estos reinos y su gloria, porque a mí me han sido entregados y en mi mano está entregárselos a quien yo quiera, si te arrodillas ante mí y me adoras’. Lucas 4: 5-7.

Análoga, pero a la inversa. Si en los Evangelios era el Diablo quien tentaba a Dios hecho hombre, en esta ocasión es Dios (The Beyonder) quien tienta a través de Glori al Diablo (Daredevil) para que le sirva, ofreciéndole la contemplación de la gloria del mundo como pago. Es más, en la edición española del cómic se traduce libremente el vocablo ‘Beyonder’ (que carece de un equivalente exacto en castellano) como Todopoderoso (The Almighty), lo cual refuerza la identificación de este ser alienígena con el Dios monoteísta de la tradición judeocristiana. La expresión inglesa ‘the beyond’ puede traducirse como ‘el más allá’, y por lo tanto ‘The Beyonder’ es ‘aquel que mora en el más allá’, en una traducción más literal del término.

Todas estas implicaciones teológicas se ven reforzadas por el hecho de que Daredevil es un héroe de origen irlandés con profundas creencias católicas. Por tanto, la prueba a la que se ve sometido en este número es una prueba de fe, de fe en sí mismo y en sus convicciones.

Y así desembocamos en el clímax argumental, con Matt Murdock en lo alto de la azotea de las Torres Gemelas, en el antiguo World Trade Center. Una figura empequeñecida en semejante escenario que clama contra el cielo, que se rebela contra Dios, la vida o el destino a cara descubierta, mientras los cielos responden a su acto de rebelión con rayos y truenos, en una escena en la que la lluvia realza el dramatismo de la tragedia que tiene lugar en las alturas.



- Matt: ¡Eres casi omnipotente… casi omnisciente! Así que deberías ser capaz de oírme. Tengo que admitir que casi das en el clavo. Este ‘adelanto’ tuyo es una cosa maravillosa. Demasiado maravillosa. Significa muchísimo para mí. Lo significa todo. Jamás me había dado cuenta. Y ese es el problema, señor. Cuanto más tiempo conservo la vista, más sencillo es para mí darme cuenta que la valoro demasiado. Quizás lo suficiente para hacer cualquier cosa por mantenerla. Y eso me preocupa… porque este ‘profundo sentido de la justicia’ mío es incluso más importante para mí. No hay espacio para nada más que lo comprometa -o pudiera comprometerlo. No hay lugar para la duda. Así que sólo me queda una cosa por hacer… Lo dejo. No voy a trabajar para ti. ¿Me oyes, alienígena? ¡Renuncio! Así que llévate tu ‘adelanto’. ¡AHORA!


- Todopoderoso: Deseas la vista más que nada. Y aún así renunciarías a ella si arrojara la más mínima sombra de duda sobre tu integridad…
- Matt: Cierto.
- Todopoderoso: Muy bien. Puedo notar que no tiene ningún sentido discutir. Quedas liberado de tu obligación hacia mí. Aunque no te quitaré la vista. Quédatela. Como un regalo.
- Matt: No. Llévatela.
- Todopoderoso: ¿Por qué deberías sufrir semejante privación? La restauración de tu visión fue un acto sin importancia para mí. Consérvala. Considéralo un pago justo, si quieres, por la contemplación que me has proporcionado de una extraña faceta de la naturaleza humana.
- Matt: Llévatela, o te demando.
- Todopoderoso: Muy bien.


Y entonces el Todopoderoso desaparece para siempre, llevándose con él la vista de un Matt Murdock cuyas lágrimas ciegas se confunden con las gotas de lluvia en la solitaria azotea. A pesar de todo, existen hombres que no se dejan comprar a ningún precio.

Como dijo Cristo en el Sermón del Monte: ‘Si tu ojo te hace pecar, arráncatelo y arrójalo lejos de ti. Porque es preferible que uno de tus miembros se pierda a que todo tu cuerpo sea arrojado al Infierno’. Mateo 5: 29.

Finalmente, en la última página Daredevil logra localizar al ladrón que había robado la cámara fotográfica de Glori en la página 1. El acto de devolverle la cámara a Glori significa, metafóricamente hablando, devolverle la visión, puesto que el fotógrafo como artista emplea la cámara a modo de ‘ojo’ a través del cual ve el mundo. Un fotógrafo está ciego sin su cámara. Así pues, con este acto Daredevil intenta devolver la vista a Glori, en contraprestación al sentido al que él ha tenido que renunciar, cerrándose la metáfora inicial en un círculo perfecto.


- Ladrón: ¿Por qué es tan importante esta cámara?
- Daredevil: Hay un montón de posibles respuestas a eso. Quédate con esta… La mujer a la que se la robaste dice que la utiliza para capturar retazos del mundo -un mundo que describe como ‘grande y glorioso’. Ahora sé exactamente a qué se refería. Ahora lo sé.

Hubo un momento en los años 80 en que los cómics de superhéroes hablaban de muchas cosas, más allá de la épica y las batallas.

El único ‘pero’ que se le puede poner a este cómic es curiosamente, el apartado gráfico. Pero no por culpa del artista, Mazzucchelli, sino por el horroroso entintado de Kim DeMulder, que arruinó completamente los lápices del dibujante. Faenas así deberían estar multadas. Y es una pena, porque este entintado tan inadecuado rebaja varios puntos la nota final del cómic. Mazzucchelli en esta época se encontraba en plenitud artística, especialmente cuando se entintaba a sí mismo. Si a alguien le apetece comprobar con sus propios ojos cual era el nivel real de Mazzucchelli como artista por aquel entonces, le aconsejo que eche un vistazo a los números inmediatamente anteriores y posteriores a este número 223. Por ejemplo, el # 220 (el del suicidio de Heather Glenn), o el # 225 (el Buitre nunca pareció tan amenazador hasta que lo dibujó Mazzucchelli), o sin ir más lejos, el # 227, inicio de la mítica saga ‘Born Again’.

miércoles, 2 de enero de 2013

'CIUDAD' POR SHINTARO KAGO



Primera entrada del año, primera reflexión escrita de este 2013 que acaba de nacer. No se me ocurre mejor manera de recibir el año que animarme a poner negro sobre blanco mis torpes pensamientos, expresados con dificultad y esfuerzo, en el pobre estilo de la prosa que me caracteriza. Pero siempre con la esperanza puesta en que mis propias reflexiones (o mis desvaríos) os inviten así mismo a vosotros a pensar, en un acto (el de la reflexión) tan poco habitual hoy en día que muy pronto será considerado por los poderes fácticos como algo revolucionario, cuando no abiertamente subversivo.

El objeto de mi meditación es la ilustración que tenéis situada más arriba, titulada 'Ciudad', obra del mangaka japonés Shintaro Kago y aparecida en la revista norteamericana 'Vice' (dedicada a las artes y a la cultura pop a nivel internacional). A primera vista, la serie de ilustraciones de Kago aparecidas en este magazine me recordaron, salvando las distancias, a la obra de Miguel Brieva (autor del fancine 'Dinero' y de 'Bienvenido al Mundo: Enciclopedia Universal Clismón'), especialmente en la mirada crítica con el mundo y la sociedad que nos rodea, actitud que ambos autores comparten. Pero aquí terminan los parecidos. La obra de Kago (maestro del subgénero seinen denominado 'ero-guro') discurre por unos parámetros y unos presupuestos artísticos muy alejados de los de Brieva, y más cercanos quizás a los de Miguel Ángel Martín, otro de los grandes nombres de nuestro cómic.

La imagen (en clara perspectiva isonométrica) habla por sí sola, sin necesidad de explicaciones adicionales. Las grandes ciudades, las grandes urbes producto de la globalización actúan sobre el hombre a la manera de enormes picadoras de carne, eliminando las diferencias entre individuos. Homogeneizando a todos los pueblos, todas las razas, todas las culturas. Borrando los rasgos distintivos y característicos que nos convierten en seres únicos, diferentes unos de otros, con personalidad propia. Convirtiéndonos en carne picada, en unos ciudadanos tristes y anodinos, indistinguibles, en esos 'hombres grises' uniformados que desfilaban en la novela 'Momo' de Michael Ende. Todos anónimos, todos mediocres, todos iguales en nuestra insignificancia.

Ese es el ideal de 'ciudadano' de nuestras sociedades capitalistas, mano de obra barata a la que poder explotar libremente. Una masa ciudadana preocupada únicamente en agotar y en consumir los pocos placeres de los que dispone a su alcance. Aborregada, dócil, mansa. Sin molestar ni hacer ruido. Sin protestas ni estridencias. El consumidor perfecto es aquel que no se hace preguntas, que no cuestiona nada, que desconoce los motivos por los que es tan infeliz. Porque la soledad, el aislamiento y la incomunicación son los sentimientos imperantes en nuestras ciudades, en nuestros jaulas de hormigón, en los cubículos en los que malvivimos y en donde nos alejamos de los demás, pestillo mediante. De casa al trabajo, del trabajo a casa. No olvidéis cerrar la puerta con llave.

En las urbes superpobladas de nuestros días, paradójicamente el hombre se siente más sólo que nunca.

Y la única pregunta válida que merece la pena hacerse es a quién pertenece la mano que activa la máquina. Quién gira la manivela de la picadora de carne fuera de plano.

* La obra de Shintaro Kago es publicada en España por la editorial EDT. En el catálogo de Kago destaca poderosamente el manga titulado 'Reproducción por Mitosis', cuya lectura no puedo hacer más que recomendar.


- POST SCRIPTUM:

A pesar de la brillantez de la ilustración de Kago, estos días no he podido evitar en mi subconsciente un incómodo sentimiento de 'dejà vu', de ya visto. Tenía la impresión de que esa metáfora de la picadora de carne no era completamente original, sino que ya la había contemplado antes en otro lugar. 

Hasta que finalmente ayer pude recordar dónde la había visto previamente. Nada más y nada menos que en el videoclip del clásico 'Another Brick in the Wall' de Pink Floyd, los reyes del rock progresivo de los 70. La sensación que se le queda a uno después de esto es similar al descanso experimentado después de sacarse una espina largo tiempo clavada.





Por otra parte, la visión expresada por Kago en su lámina es totalmente complementaria con la de Pink Floyd, puesto que en el fondo hablan de lo mismo. El sistema educativo no deja de ser una pieza fundamental del proceso de 'reacondicionamiento' de las personas al modelo productivo capitalista desde su más tierna infancia. Tras pasar por los colegios, todo rastro de creatividad, de originalidad, de iniciativa y de pensamiento crítico y constructivo que pudieran tener los niños (y que en ellos es inherente) les será completamente extirpado. A cambio, sólo se les enseñará a obedecer, a memorizar y a sentir desprecio por cualquier manifestación cultural que pudiera desarrollar mínimamente su intelecto. Haciéndolos aptos por tanto para vivir en el modelo de sociedad que nos han impuesto. Miembros productivos de la cadena de consumo, carne de cañón preparada para ser otro engranaje más de la gran máquina, otro insignificante ladrillo en el muro infinito que sostiene el edificio neoliberal. Otro clavo dispuesto a ser aplastado por la cabeza del martillo de la economía, desfilando orgullosa sobre los restos humeantes de la voluntad democrática de las personas.

Como decían los propios Pink Floyd en otra de sus inolvidables canciones:
- Welcome, my son, welcome to the machine...