Panini Cómics.
Colección 100% Marvel.
Fecha de publicación: Abril 2013.
Contiene: Hawkeye Vol. 4, nº 1-6 USA (Julio-Diciembre 2012).
Guión: Matt Fraction.
Dibujo: David Aja y Javier Pulido.
Color: Matt Hollingsworth.
Formato: Rústica con solapas, 136 páginas a color.
Precio: 12 €.
Soy consciente de que quizás llego un poco tarde para comentar en profundidad este cómic de Fraction & Aja, pero no podía dejar pasar la ocasión de hacerlo. La actualidad no perdona, y el ritmo de publicación de novedades es tan vertiginoso que lo que hace una semana era noticia poco tiempo después se convierte en historia antigua.
Los que sigáis las series a ritmo americano hace meses que sabréis de buena tinta la calidad que atesoran estas páginas, y los que aguardéis pacientemente la publicación de las ediciones españolas también, puesto que este cómic está disponible en castellano desde hace poco más de un mes. Así pues, no voy a repetir lo que ya habréis podido leer en decenas de blogs y páginas de opinión antes que aquí, posiblemente mejor razonado y escrito. Sería redundar en lo obvio. Juzgad por vosotros mismos. Hawkeye es, por múltiples razones en las que no voy a ahondar, el mejor cómic que podéis leer del catálogo Marvel en la actualidad. Punto. Así de rápido y sencillo.
Tan sólo voy a resaltar esta viñeta del número 2 a modo de ejemplo, porque es David Aja en estado puro. Siempre se ha dicho que lo realmente difícil de dibujar superhéroes no son las escenas de acción, sino aquellas otras en las que los personajes se desenvuelven en sus quehaceres cotidianos. Todo el mundo intenta ser espectacular a la hora de dibujar a dos tíos disfrazados pegándose y atravesando edificios, pero cuando un artista realmente demuestra que sabe dibujar es cuando ilustra a esos mismos personajes en sus interludios de paisano y los hace tan interesantes o más que en sus identidades secretas. Cuando van de compras, salen de fiesta, se relacionan con sus compañeros de trabajo o simplemente se sientan a tomar un café, como en este caso.
Aja no sólo dibuja a los personajes en actitudes naturales, sino que además su trabajo es tan minucioso y bien planificado que cada detalle que incluye sirve para caracterizarlos de manera unívoca. No pega puntada sin hilo. Sus personajes rebosan vida, humanidad. Son creíbles y tridimensionales. Observad que, mientras Kate bebe de una taza al tiempo que ojea el periódico sentada en un taburete, un Clint descalzo bebe directamente de la cafetera mientras el café se le derrama descuidadamente por el mobiliario. Y otro detalle: fijaos en el tomate que tiene en el dedo gordo del calcetín. Aja nos está informando de manera gráfica del carácter dejado y desaliñado de Barton, el que corresponde a todo hombre soltero que viva sólo en un apartamento. Su dibujo no se limita a narrar, sino que añade una capa extra de significado a los guiones que le toca ilustrar, ese 'algo más' abstracto e intangible que solo los grandes artistas saben incorporar a sus creaciones.
Aja piensa antes de dibujar, y nunca recurre a la solución fácil. Esa es la diferencia fundamental que lo separa de la gran mayoría de dibujantes actuales. Otros artistas menos dotados hubieran optado por despachar este tipo de secuencias de diálogo dibujando página tras página de cabezas parlantes (plano-contraplano). Recurso que, por cierto, estamos hartos de ver en infinidad de cómics guionizados por Brian Michael Bendis.
Nada más ver esta viñeta, se me vino a la cabeza esta otra, bastante parecida, de John Byrne, correspondiente al número 9 de Alpha Flight de Abril de 1984. En ella, el científico Walter Langkowski (Sasquatch) aparece sentado en una mesa tomando café plácidamente junto a su ayudante, como en la anterior de Hawkeye. Si pasamos de largo sin prestar demasiada atención podría parecer otra escena más de las muchas que pueblan las páginas de un cómic. Pero si nos fijamos detenidamente en la parte inferior, notaremos que la mujer se ha quitado el zapato y ha comenzado a hacer 'piececitos' con el doctor. Lo que aparentaba ser otra viñeta sin importancia es en realidad la descripción de un flirteo amoroso, reforzada por los insinuantes diálogos (mientras Langkowski explica los cambios que sufre al transformarse en Sasquatch, la ayudante le pregunta si 'todo se le alarga proporcionadamente').
Exactamente lo mismo que comentaba un poco más arriba sobre la narración y las capas de significado.
Paralelismos entre secuencias de dos dibujantes separados 30 años en el tiempo. Es curioso observar cómo los grandes genios confluyen en su manera de actuar.


