jueves, 5 de septiembre de 2013

HAYAO MIYAZAKI CUELGA LAS BOTAS


Retrato de Miyazaki obra del artista Gahlaktuss.

Parece ser que en esta ocasión va en serio. Después de haber amagado con dejarlo en numerosas ocasiones durante la última década y media, todo indica a que esta vez sí, y el cineasta japonés Hayao Miyazaki (Tokyo, 1941) pondrá fin a su majestuosa carrera en el cine de animación a la edad de 72 años. A pesar de haber sobrepasado con creces la edad indicada para la jubilación, todos aquellos que admiramos la obra del 'Disney nipón' teníamos la esperanza -egoísta, quizás- de que continuase unos cuantos años más regalándonos los sentidos con su inimitable talento, en la creencia (tal vez errónea) de que los auténticos artistas no se retiran nunca, sólo se lo toman con más calma. Pero el nivel de autoexigencia y perfeccionismo con el que el maestro japonés abordaba sus producciones era tan elevado que había comenzado a erosionar sus relaciones familiares. Las jornadas laborales interminables en las que Miyazaki apenas tenía tiempo de ver a su esposa han pesado demasiado en la balanza a la hora de tomar una decisión, y Hayao ha resuelto pasar los últimos años de su vida en paz y tranquilidad disfrutando de la compañía de sus seres queridos. La dedicación al trabajo tiene un límite, por muy japonés que uno sea, y Miyazaki ha decidido que no quiere morirse trabajando. Nadie podrá reprocharle absolutamente nada.

Cofundador del Studio Ghibli en los años 80 junto al también cineasta Isao Takahata, Miyazaki fue el autor que puso el foco de atención de la crítica occidental sobre la animación japonesa al ganar en 2001 el Oso de Oro del Festival de Berlín con el film 'El Viaje de Chihiro', primera vez en la historia en que una película de animación se hacía con este codiciado galardón. Aún recuerdo la sorpresa y el revuelo que causó el reconocimiento del festival berlinés entre cierto sector inmovilista y prejuicioso de la crítica española, siempre a rebufo del resto de la crítica europea. Presuntos cinéfilos que siempre habían despreciado o mirado por encima del hombro a Miyazaki, al que condescendientemente consideraban 'un artesano que hacía películas para niños', observaban ojipláticos como una cinta 'de dibujos' era elevada oficialmente como mejor película del año por el festival alemán, por encima de todas las películas de imagen real presentadas a concurso. Después del punto de inflexión que supuso el Oso de Oro, mucho gafapasta tuvo que retractarse y tragarse sus opiniones. 'El Viaje de Chihiro' (y por extensión toda la obra de Miyazaki) era cine, y cine del bueno. Cine en mayúsculas.

Pero el Oso de Oro no sería el único premio prestigioso que nuestro hombre recibiría en años recientes. En 2005 el Festival de Venecia le premió con el León de Oro honorífico por toda su carrera. Tres años antes, en 2002, 'El Viaje de Chihiro' había ganado el Oscar de la Academia a Mejor Película Animada. Un Oscar que Miyazaki se negó a recoger, en protesta por los bombardeos a los que el entonces gobierno de George Bush Jr. estaba sometiendo a Iraq. Tal es la altura moral del autor, un hombre que siempre ha defendido en sus obras valores tales como la ecología y el pacifismo, y que en consecuencia no podía aceptar aquel galardón de manos de quien lo entregaba.

Curiosamente, mi primer contacto con Miyazaki no se produjo a través del cine de animación, sino por medio de la serie televisiva 'Sherlock Holmes'. En 1984 la RAI italiana y la cadena nipona TMS llegaron a un acuerdo para realizar esta coproducción, adaptando las aventuras del famoso personaje creado por Arthur Conan Doyle con animales de apariencia antropomorfa, la mayoría perros (de ahí que la serie sea conocida en los países de habla inglesa como 'Sherlock Hound', juego de palabras entre el apellido del personaje y el vocablo inglés hound -sabueso). Miyazaki se encargaría de dirigir esta serie (junto a Kyosuke Mikuriya) con grandes préstamos de la estética steampunk, subgénero ubicado dentro de la ciencia-ficción retrofuturista en la que toda la tecnología gira en torno a las máquinas de vapor decimonónicas propias de la Revolución Industrial.

Esta es una de esas series de televisión míticas de la que aquellos de nosotros que fuimos niños en los años 80 guardamos un gran recuerdo.





La influencia de esta serie de televisión (y del propio Miyazaki como creador, en un sentido más amplio) ha sido tan grande en occidente que su huella puede rastrearse en numerosas obras de ficción de años posteriores, como por ejemplo el 'Grandville' de Bryan Talbot, uno de los mejores cómics de la actualidad (recientemente editado en España por la editorial Astiberri) y en el que el influjo de Miyazaki es más que evidente, si bien aliñado con considerables dosis extra de violencia: serie de animales antropomorfizados protagonizada por el Detective Lebrock (trasunto de Holmes) en un entorno de estética victoriana de clara ascendencia steampunk.




Siempre fiel a la animación tradicional en 2D, a pesar de la moderna pujanza de la animación por ordenador, en el catálogo de películas dirigidas por Miyazaki pueden encontrarse obras para todos los públicos y de temática diversa: ahí están 'El Castillo en el Cielo', 'Mi Vecino Totoro', 'Porco Rosso', 'La Princesa Mononoke', la anteriormente mencionada 'El Viaje de Chihiro', 'El Castillo Ambulante' o 'Ponyo en el Acantilado'. Pero mi película favorita de Miyazaki siempre será 'Nausicaä del Valle del Viento', la primera en inaugurar allá por 1984 los estudios Ghibli, por el simple motivo de que fue la primera película suya que tuve oportunidad de ver, y ya se sabe: el primer amor es el que te marca de por vida.




En 'Nausicaä' es palpable la ascendencia que el artista galo Moebius (Jean Giraud) ejercía sobre Miyazaki, influencia que el mismo autor nunca ha negado. De 'Nausicaä' existe una versión manga dibujada por el propio Hayao que es tan buena o mejor que la versión animada.


Portada de la edición española de 'Nausicaä' publicada por Planeta.

El anuncio de la despedida definitiva de Miyazaki de la actividad fue realizado el pasado Domingo 1 de Septiembre en la rueda de prensa de presentación de su último film, 'The Wind Rises', por el presidente de los estudios Ghibli, Koji Hoshino, dentro del marco de la 70ª Mostra Biennale di Venezia.

'The Wind Rises', de próximo estreno en Europa, es la película con la que el director se despide de todos nosotros. Es una film especial, puesto que por primera vez en la filmografía de Miyazaki una de sus obras se basa en hechos reales e históricos. Concretamente, la película aborda la biografía de Jiro Horikoshi, el ingeniero aeronáutico que diseñó los cazas de combate modelo Zero Sen utilizados por el ejército japonés durante la 2ª Guerra Mundial, aquellos que los kamikazes pilotos nipones utilizaban para estrellarse contra los portaaviones norteamericanos durante sus incursiones suicidas. El director aprovecha incluso para mostrar en esta obra el enorme terremoto que asoló Japón en 1923, durante la juventud de Horikoshi, el seísmo más grande jamás registrado en la historia de aquel país, y la crisis nacional posterior que desembocó en la entrada de Japón en la guerra formando parte de las Fuerzas del Eje junto a Italia y Alemania. Con estos tiempos convulsos y turbulentos como escenario, Miyazaki retrata la tierna historia de amor que Horikoshi mantuvo con Nahoko, una joven enferma de tuberculosis, durante sus años de formación como ingeniero.





Estrenada en Japón el pasado mes de Julio con gran éxito de crítica y público, la película se ha visto envuelta en cierta polémica en su país de origen por su rotundo mensaje antibélico, puesto que muchos medios de información han considerado que la obra es una clara advertencia contra el anuncio realizado por el Primer Ministro conservador, Shinzo Abe, sobre una posible reforma de la Constitución pacifista que el país del Sol Naciente tiene desde el final de la 2ª Guerra Mundial y las masacres de Hiroshima y Nagasaki, con el objetivo de rearmar la nación con armamento nuclear ante la amenaza de posibles potencias hostiles como Corea del Norte. La polémica llevó a Miyazaki a realizar la siguiente declaración: 'Sólo se puede estar horrorizado por la falta de sentido histórico y convicciones por parte de los principales líderes políticos de nuestra nación, que nos impulsan a repetir los errores del pasado'. Amén a eso.

No os perdáis 'The Wind Rises' cuando se estrene en España. Será la última oportunidad que tengáis para despediros como es debido de un maestro como Hayao Miyazaki. Y él de vosotros.

6 comentarios:

Barragan Daniel Horacio dijo...

UN AUTÉNTICO POETA DEL ANIME

Moon_Wizard dijo...

Esperemos que los de su estudio sepan mantener el espíritu de Miyazaki en cada película.

Hombre de Trapo dijo...

Tú lo has dicho, Barragán, un auténtico poeta del anime. No se puede definir mejor.

Saludos.

Hombre de Trapo dijo...

Bienvenido, Moon Wizard.

Yo no estaría muy seguro de que los estudios Ghibli sean capaces de mantener el espíritu de Miyazaki sin Hayao. Takahata aparte, el resultado del primer intento de relevo generacional dentro de los estudios, 'Los Cuentos de Terramar', no puede decirse que se saldara con éxito. Goro Miyazaki, hijo de Hayao, fue incapaz de sacarle partido al excelente material de origen en que se basaba la película (la tercera novela de la serie de Terramar, de la escritora de ciencia-ficción Ursula K. Le Guin).

Recordemos que el propio Hayao se pasó muchos años intentando convencer a la autora para que le dejase adaptar su obra sin éxito. Cuando finalmente Le Guin accedió a vender los derechos de Terramar, Miyazaki se encontraba ocupado con la producción de 'El Castillo Ambulante', y tuvo que delegar la dirección de 'Los Cuentos de Terramar' en su hijo Goro, un director novato que se enfrentaba ante el reto de su primer largometraje.

Durante la realización del film Hayao y Goro se pelearon por diferencias de carácter creativo, llegando incluso a dejar de dirigirse la palabra mutuamente. En lugar de dejarse aconsejar, Goro pensaba que ya estaba suficientemente preparado para dirigir sin la ayuda ni la supervisión de su padre, mientras que Hayao evidentemente se daba cuenta de que no era así. Finalmente Hayao desistió y lo dejó todo en manos de su retoño. El producto final no pudo ser más desalentador.

'Los Cuentos de Terramar' es un quiero y no puedo, un intento de imitar superficialmente el estilo de Hayao sin haber captado plenamente la filosofía ni las pulsiones de las que se nutre dicho estilo. Tal vez Goro hubiera debido alejarse intencionadamente del estilo de su padre para evitar en lo posible las, por otro lado, inevitables comparaciones. Si de algo adolece este film es de personalidad propia, de una visión única y diferenciada. La película fue tan irregular que le valió las críticas de la propia Ursula K. Le Guin, que acabó bastante decepcionada con los resultados.

Nunca es fácil imitar a un genio, ni siquiera para su propio vástago. Veremos cuál es el futuro que le espera al Studio Ghibli tras la retirada de Hayao.

Juan Roures dijo...

Muy buen artículo! Miyazaki es todo un genio, y anécdotas como su rechazo de recoger el Oscar demuestran que, además, tiene una fuerte personalidad. Me uno a tu aprobación de que, sin duda, merecía aquel Oso de Oro de Berlín. Le he dedicado un artículo exhaustivo, por si quieres leer más sobre él: http://laestaciondelfotogramaperdido.blogspot.com/2013/09/magia-ghibli-hayao-miyazaki-animacion-japonesa.html Un saludo!

Hombre de Trapo dijo...

Muy buenas, Juan. Bienvenido.

Me alegro que te haya gustado este post. Se hace lo que se puede.

Tengo que decirte que tienes un blog de cine fantástico (y con muchos seguidores). He estado echándole una ojeada a tu artículo sobre Miyazaki y es un repaso cronológico muy completo de la obra cinematográfica de Hayao. Buen trabajo.

Añado 'La Estación del Fotograma Perdido' a mi propio blogroll y me incluyo así mismo entre los seguidores. :)

Saludos.